Un muy buen saque

Un muy buen saque

Una de las razones por las cuales los padres de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala ven con esperanza al futuro gobierno tiene que ver con la forma en que están siendo tratados.

por Javier Solórzano

Quieren ser visualizados y vistos de manera distinta de cómo lo ha hecho el actual gobierno. Lo que quieren, entre otras cosas, parece simple y resulta, paradójicamente, de gran profundidad. Cercanía, que los escuchen y que haya sensibilidad de quienes gobiernan, más que anden echando a andar sus maquinarias que no necesariamente ofrecen resultados.

Veremos en los próximos meses si esta empatía inicial se mantiene y fortalece. Cuando el nuevo gobierno esté en funciones podrá poner en marcha lo que está proponiendo y prometiendo, y ahí tendremos ya una idea de hasta dónde se puede llegar. Lo que se reconoce y se ve, es que la reunión y la actitud parece genuina y con ánimos de querer resolver el caso.

Un elemento relevante de ayer fue el hecho de que López Obrador se haya sentado con los padres de familia y los haya escuchado. Fue importante también que haya estado con ellos en la conferencia de prensa; resultó, sin duda, una decisión acertada y solidaria.

Nos la hemos pasado en conferencias de prensa paralelas después de reuniones similares. Por un lado, el gobierno da su versión y, por otra parte, los padres de familia presentan la suya. En un buen número de casos, las perspectivas han sido diametralmente distintas, lo que incluía percepciones diferentes sobre el clima y ambiente en que se habrían desarrollado los encuentros.

La reunión de ayer le otorga una nueva dimensión al caso, entre otras razones por el hecho de haberse encontrado y también por la forma en que se desarrollaron las pláticas.

El gobierno de Peña Nieto acabó por rehuirle a los padres de familia, por las razones que se quiera. No quería que lo increparan, que le preguntaran y le exigieran.

No había manera, quizá como imaginaba o deseaba el actual gobierno, que las reuniones se fueran de largo; o que no pasara nada. Desde el gobierno no se leyó bien el entorno y lo que estaba pasando. Se enconchó y se enquistó con su versión, la cual fue cuestionada una y otra vez, a veces con bases y argumentos válidos; otras con la militancia y el antigobiernismo por delante.

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En lugar de abrirse y discutir con base en sus argumentos, el gobierno no se salió de su “verdad histórica”, la cual le ha costado muy cara. Por más que tenga un valor real y deba ser considerada la investigación oficial, el gobierno no entendió que estaba obligado no sólo a informar a los padres de familia, sino también a estar con ellos. La distancia se fue ensanchando y la comunicación se diluyó, hasta perderse.

En medio de todo lo que han vivido los padres de familia, es evidente que el encuentro de ayer haya resultado esperanzador. López Obrador se dedicó a escuchar y estar; algo que el gobierno de Peña Nieto intentó en un primer momento, pero presionado como estaba, no había de otra, olvidó o quizá evadió.

Los retos que vienen son innumerables, pero se han empezado a dar buenos primeros pasos. A este saque, que bien podríamos definir como de esperanza y reconciliación con el Estado, deberán venir los hechos y las respuestas.

López Obrador se va a enfrentar muy pronto con la terca realidad. El caso está muy imbricado, cargado de diversas versiones que confunden, y a estas alturas, de intereses. Es una tarea complicada, pero fundamental para los padres de familia y para el país mismo.

Se dio un paso significativo y en el camino sería sensato no pasar por alto lo que se ha hecho.

Lo que es definitivo es que ayer llegó un viento de confianza y comunicación; y que se vieron a los ojos.

RESQUICIOS.

Creamos nuevas leyes, en el ámbito de la justicia, pensando en la construcción de un país nuevo y diferente. No tiene sentido arrepentirse, porque lo que está de por medio es un bien mayor, aunque en el camino se crucen por ahí personajes de la calaña de Javier Duarte.

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Twitter: @JavierSolorzano

Artículo publicado en La Razón

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.