El debate del domingo puede ser definitivo en las aspiraciones de Josefina Vázquez Mota y AMLO; Peña Nieto todavía trae capacidad de maniobra se vea desde la encuesta que se vea. Los debates terminan por ser referentes pero no tienden, reiteramos, tienden, a ser claves. El debate les viene bien a todos en el tiempo.
Al que va en primer lugar le urge hacerse valer ante los ciudadanos en el intento de quitarse la imagen desigual que provoca. A López Obrador le viene bien porque le urge que se conozca no solo contra quién está y a quién crítica, sino también que los votantes conozcan qué es lo que piensa del país que pretende gobernar y cómo le va a hacer. Para Josefina es la posibilidad de regresar en medio de una campaña oscura que le ha traído graves consecuencias. La panista ya está en tercer lugar en todas las encuestas y tiene que lanzarse a fondo y mostrar lo que llama “diferente”. No está para creerse lo que dice sobre el final de la elección, asegura que es un asunto entre López Obrador y ella; nomás no está para creerse.
El debate tiene variantes respecto al pasado. Las tomas de las cámaras no estarán fijas, el moderador jugará un papel más activo y los participantes pueden preguntar a quien esté participando. Ya veremos y estaremos, es la última parada para confrontar ideas.








