Todos somos iguales, pero…

No hay partido político que pueda ganar un proceso electoral si no lo hace a través de alianzas. Por más que se esté probado y que esto se haya repetido más les vale a los partidos tomarlo en serio, si es que quieren al menos ser protagonistas en las elecciones por venir.

El problema es con quién aliarse y el costo de hacerlo. Ningún partido tiene capacidad para actuar solo en un proceso electoral aunque presuma de ello.

El hecho no solo tiene que ver con la desigual estructura interna de los partidos, sus divisiones y lo poco que representan en la sociedad. La larga crisis de los partidos, no solo en nuestro país, es una de las razones del hartazgo ciudadano en la política y en los políticos.

El bono que se está pagando estos días a los legisladores ahonda la crisis y fortalece la idea de que además de todo son abusivos, desconsiderados e insensibles, sin olvidar que son cargados por sus partidos.

Lo que obliga a las alianzas también tiene evidentemente que ver con el país que somos. Estamos divididos y somos muchos Méxicos en un solo México.

Al no ver los ciudadanos que su vida se transforma o al menos mejora, la pasividad y la distancia se convierten en una forma de ser. Las encuestas sobre si se prefiere vivir bajo una dictadura con mejores condiciones de vida o en democracia, como estamos, son cada vez más favorables hacia el autoritarismo. Al no dignificarse la actividad política los ciudadanos optan por hacerse a un lado.

La gran cuestión es cómo aliarse y con quién, particularmente cuando se trata de partidos de oposición. A algunas organizaciones les urgen las alianzas porque sin ellas están en riesgo de perder el registro o de plano perderlo. Si bien no se trata de los partidos grandes, queda claro que a éstos solos nos les alcanza ni para una presidencia municipal.

La geometría política ha pasado a segundo plano. ¿Qué es la izquierda, qué es la derecha, cuando todos se pelean por el centro y bien a bien no saben ni qué es esto? Las ideologías parecen del siglo pasado. De lo que se trata hoy es de encontrar en los ciudadanos afinidades y una rentabilidad política para al final conseguir su voto.

No se ve que el panorama vaya a cambiar en el corto o el mediano plazos. Más bien se va a agudizar porque la crisis llega hasta la gobernabilidad. Es todo el aparato que conforma la actividad política el que está siendo cuestionado.

El ejercicio político ha puesto las cosas en evidencia y en estos procesos los partidos han sido centrales y responsables. Paradójicamente éste es uno de los terrenos que llevan a la necesidad de las alianzas. Todos se saben débiles, poco representativos y rechazados por la sociedad.

¿Si no se puede ganar solo con quién aliarse? Es una pregunta que va más allá del mundo revuelto de lo que hoy pueden ser izquierdas y derechas.

Si los partidos son cada vez más parecidos las convicciones, los principios, su democracia interna, su transparencia, su rendición de cuentas, sus libertades, deberían ser algunas de las consideraciones para sentarse a dialogar pensando en la posibilidad de aliarse.

A estas alturas está muy claro con quién sí y con quién no, y de plano quién no quiere nada de nada. Las alianzas ya tienen que ver para la mayoría con un proceso de sobrevivencia, pero para hacerlo recordemos a la abuela, todos somos iguales, pero unos somos más iguales que otros.

RESQUICIOS
Así nos lo dijeron ayer:

* En Oaxaca el acuerdo entre el nuevo gobierno y la CNTE es un retroceso gigante. El gobierno aseguró hace unos días que la Coordinadora se comprometía a que se le aplicarán exámenes y que no habría huelgas o paros, lo cual no va a cumplir, como lo aseguró el martes su líder. Igual pasó en Chiapas hace unos meses. Al interior de la CNTE quieren seguir dialogando con el “compadre” Miranda, así le dicen los propios líderes, antes que hacerlo con Nuño. Los acuerdos son un retroceso gigante que van a repercutir en al menos Michoacán y Guerrero.Carlos Ornelas. UAM-X.

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

Add a Comment

  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.