Redes: impunidad, anonimato y libertad

Hace algunos días un joven estadounidense entró armado a una pizzería. El motivo fue que en las redes se había reportado en varias ocasiones que en ese lugar además de vender pizzas había prostitución y que en ello estaba involucrada Hillary Clinton.

El hecho, evidentemente, no era cierto. Lo que llamó la atención es que el joven tenía la certeza de que lo que había leído en redes era total y absolutamente cierto. Entre sus pasiones desbocadas y su ideología política, se asumió como simpatizante de Trump; le pareció bien, bajo el escenario que se vive en Estados Unidos, hacerle a algo más que el justiciero.

Lo que pasa por las redes es cada vez más intenso, más público y más inquietante. El anonimato puede llevar a que se conjunten la libertad y la impunidad. Se escriben muchas cosas que sirven para desacreditar a la gente sin importar si se hace con bases o sin ellas.

Quienes son citados, agredidos o increpados no necesariamente tienen a la mano la posibilidad de responder, de no ser que se conozca la identidad real, que no ficticia, del otro o de la otra. El anonimato lleva a la impunidad, lo que puede construir agresiones, pasando por el injusto descrédito del cual muchas veces es difícil salir.

Lo que sin duda es la gran divisa de las redes es la libertad y el dejar de ser pasivos. Los medios de comunicación, hoy conocidos también como medios tradicionales, la mayoría de las veces son impositivos. Habrá quien quiera escuchar a las audiencias y habrá quien hace como que las escucha.

Es cuestión de seguir de cerca el debate que se ha abierto respecto al papel que deben jugar audiencias y medios bajo los nuevos esquemas de la comunicación, lo que incluye el derecho de réplica, para apreciar el rechazo de los grandes medios de comunicación a cualquier tipo de reglamentación.

A diferencia de esto, las redes colocan a sus usuarios bajo el esquema integral de la comunicación; son al mismo tiempo emisores y receptores con un código común y con una tecnología que los hace afines.

Por más que se haya ido avanzando todavía hay muchos enigmas en el camino. Las nuevas tecnologías parece que se desarrollan bajo esquemas infinitos, no se sabe hasta dónde puedan llegar en el corto plazo. Lo que hoy se ve como nuevo y sorprendente puede dejar de serlo en menos de un año y, si me apura, en meses.

La otra parte de la historia tiene que ver con el uso de las nuevas tecnologías. Lo que se hace con ellas puede ser al mismo tiempo útil, juguetón y divertido, así como doloso y mentiroso.

Hace algunas semanas en Reynosa un joven nos decía para qué le sirve tener Twitter: “Por una parte me permite comunicarme con mis amigos, informar a mis padres dónde estoy y a qué hora llego y, en una de esas, hasta para tronar con la novia. Por el otro lado, me sirve para informarme dónde hay balaceras para evitarlas”.

El uso que cada quien dé a sus redes queda en cada quien. Lo que cada vez es más importante es que los usuarios sepamos leerlas. Muchas cosas que se cuentan a través de ellas son oprobiosas y mentirosas y crean escenarios inquietantes.

Estas variables deben ser consideradas, junto con las historias personales, para explicarse qué motivó al joven estadounidense a entrar a la pizzería haciendo las veces de justiciero. Por más obvio que sea, debe quedar claro que las redes al final no son las responsables, sino quien las usa. Estamos todos aprendiendo y en este momento viviendo con ellas en el anonimato, la impunidad y sobre todo la libertad, y así vamos a estar un buen rato.

RESQUICIOS
Así nos lo dijeron ayer:

* Presenté la denuncia ante las autoridades para que el exgobernador de Zacatecas responda en libertad y a plenitud sobre las acusaciones que le imputé, por ello debe dejar Fonatur. No es un asunto político. Le pido a Miguel Alonso que no me responda a mí, que sea a la autoridad. Yo confío en la justicia, las pruebas ahí están: María Soledad Luévano, exdiputada de Morena.

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.