Los maestros han dejado de ser “todo poderosos” en los salones de clase. La evolución en la relación maestro-alumno ha cambiado la dinámica que rigió durante siglos. La educación tiende a ser horizontal. Prueba de ello es que en muchos casos los maestros y los alumnos se encuentran en el salón de clase al mismo nivel, ya no hay tarimas y los maestros están sentados entre los alumnos.
Al ir cambiando la dinámica en los salones de clase también va evolucionado el proceso de enseñanza aprendizaje. Esto quiere decir que sin que las relaciones sean entre iguales, las partes tienen que estar en constante comunicación y evaluación. No basta con hacer exámenes para saber si los estudiantes pasan o no los cursos, ahora urge también -por la nueva dinámica educativa- saber qué enseñan los maestros, dicho de otra manera: los profesores y profesoras tienen que ser evaluados sistemáticamente porque al final no es un asunto solo de los estudiantes el aprobar o no.
El miércoles un numeroso grupo de maestros marchó por las calles del DF. Dentro de sus exigencias está su negativa a ser evaluados. Dicen que si no pasan los exámenes los van a despedir, pero “que están dispuestos a discutir el tema”; o sea mantener su status. No quieren exámenes, por lo cual seguiremos solo sabiendo qué pasa con los alumnos.





