En las elecciones del 2000, era como la una de la mañana y todo estaba decidido. Los equipos de prensa empezaban a levantar sus equipos. José Woldenberg y Ernesto Zedillo nos informaron que Fox era el virtual presidente de México. Nos dirigíamos al estacionamiento cuando un grupo de atentas edecanes nos pidió que nos quedáramos, la razón era que entre tres y cuatro de la mañana se iban a servir en el comedor chilaquiles.
Su preocupación era qué es lo qué iba a pasar con los famosos chilaquiles y quién se los iba a comer si ya todos se estaban yendo. Suponemos que alguien se los comió, pero el hecho fue que el IFE se quedó vació a eso de las dos de la mañana. Fue en algún sentido una noche democrática y anticlimática.
Hace 6 años los chilaquiles fueron insuficientes. Eran las 5 de la mañana del lunes y ya no quedaba nada de ellos. El desarrollo de la elección y su confusión provocaron que los medios se quedaran por lo menos 3 días más en las instalaciones del IFE. Los chilaquiles no duraron ni media hora aquella madrugada de lunes.
¿Qué pasará con los chilaquiles este lunes en la madrugada? ¿A qué hora se acabarán? ¿Se acabarán? ¿Habrá? Como sea, los ya famosos chilaquiles se han convertido en un divertido referente de cómo se desarrolla la jornada electoral.








