La visita no ha concluido

El Gobierno mexicano está en el mayor apuro, quizá sin camino de regreso, en que haya estado en el sexenio. Si casos como el de la casa blanca, Ayotzinapa, Tanhuato, Nochixtlán, la tesis de licenciatura y los actos de corrupción, entre otros, son asuntos en que pudiera haber explicaciones y delimitación de responsabilidades, con la desafortunada visita de Donald Trump todo se ve sin salida y contracorriente.

Peña Nieto se colocó en el centro y le dio una oportunidad que ni mandada a hacer a sus muchos detractores, los cuales crecen y crecen. El eje del análisis y atención sobre la visita de Donald es lo que hizo y lo que no hizo Presidencia.

La desafortunada visita se ha convertido en un asunto monotemático, no se habla de otra cosa. La gente está molesta y no pareciera que Presidencia se haya dado cuenta de lo que está pasando más allá de las puertas cerradas de Los Pinos.

Si no se han dado cuenta de la reacción de la sociedad mexicana ante la visita de Trump y no hacen un acuse serio de recibo las consecuencias van a ser brutales, y lo que falta del sexenio va directo a ser una auténtica pesadilla que alcanzará a todo el país.

¿Se está sobrevalorando el asunto? No lo creemos en lo más mínimo. Estamos ante un hecho que le ha pegado directamente a la dignidad de la sociedad mexicana. La razón es que ante un personaje que puede ser presidente de EU que ha basado su campaña en un ataque sistemático a los hombres y las mujeres de nuestro país, tanto en nuestro territorio como en la Unión Americana, el Presidente de México no fue capaz de estar a la altura de las circunstancias.

El riesgo que tenía la visita en sí misma rebasó todo lo imaginable, fue una cadena de horrores y errores. La decisión de Peña Nieto de invitar a los candidatos a la presidencia de Estados Unidos rompió con lo que él mismo había manifestado: hace meses dijo, ante Barack Obama, que no se metería en asuntos internos de EE. UU.

Va a ser difícil, por no decir imposible, que el gobierno se pueda desmarcar de la visita. No es un fatalismo, más bien es una definición. Las repercusiones ya se están viendo. La reacción de la prensa internacional es ejemplo de la atención que provocó la visita. El tema apareció en sus primeras planas o en sus ocho columnas, al igual que en las redes, televisión y radio.

En medio de la tormenta, el senador del PRD, Miguel Barbosa, lanzó un salvavidas: “Hay que ver para adelante”. Ayer nos dijo que si el Presidente quiere salir del problema en que se metió y nos metió está obligado a negar que nuestro país vaya a pagar la construcción del muro. También debe dejar en claro que no puede permitir por ningún motivo los insultos que Trump viene endilgando a las y los mexicanos, y que, además, se le exige, en el marco de los derechos humanos, respetar a los connacionales.

No queda claro en qué va a acabar todo esto. La visita de Hillary Clinton empieza a ser algo más que necesaria. El PAN va a proponer el lunes que se haga una invitación a la candidata demócrata para que tenga un diálogo público y abierto con el Congreso.

Si de algo sirvió la visita de Trump fue para tomar conciencia de quién es el personaje y lo que se viene para EE. UU. e indirectamente para nosotros. El resto es cuestión de nosotros y entre nosotros y en verdad no se ve, por lo pronto, cómo resolverlo.

RESQUICIOS

Así nos lo dijeron ayer:

La invitación es inusual. El discurso oficial era otro del que escuchamos en Los Pinos. Quien debió haber hecho la invitación era la SRE, la Presidencia le dio a Trump un lugar que no tiene. Hubiera sido de más impacto que Peña Nieto hubiera sido, respetuosamente, más claro y directo en las diferencias. El mismo día, en Arizona, Trump fue todavía más enfático, sus declaraciones y sus posiciones son cada vez más inquietantes y preocupantes. Hay que ser solidarios con la sociedad mexicana en EE. UU.; no sólo somos economías interdependientes, también somos sociedades interdependientes: Tonatiuh Guillén, presidente del Colegio Frontera Norte.

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
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