La recompensa

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En el tema sobre las agresiones a periodistas seguimos sin avanzar. Prueba de ello es que hoy se cumple un mes del asesinato de Javier Valdez en Culiacán, a plena luz del día, y no se sabe absolutamente nada.

Estos casos contra comunicadores tienen particularidades, pero en el fondo hablamos del mismo problema que vive cada ciudadano en materia de seguridad.

Ante la avalancha de violencia que se ha venido desde el inicio del año, las agresiones a los periodistas se insertan en un todo que conjunta inseguridad, impunidad, corrupción y cada vez más miedo.

El gran inconveniente es que no se ve que el actual estado de las cosas vaya a cambiar. La inseguridad está cada vez más enquistada. Los ciudadanos llevamos un buen tiempo viviéndola y padeciéndola. Hemos creado nuevos hábitos y hemos reaprendido a vivir, particularmente en las grandes ciudades.

Traslademos esto a la vida de los comunicadores. Por un lado están expuestos como cualquier ciudadano, y por otra parte su profesión los puede colocar en situaciones de riesgo, las cuales enfrentan en la mayoría de los casos a la intemperie.

Las autoridades no terminan de entender ni de resolver la situación. La reunión del martes sobre las agresiones a los periodistas partió de análisis parciales sobre la materia, por más que exista voluntad y ánimo para abordar y atacar el problema.

El gran asunto es el diagnóstico. El tema tiene similitudes con la forma en que desde el gobierno se ve la inseguridad en el país. La confusión y Felipe Calderón y su declaración de guerra al narcotráfico, son el punto de partida.

El expresidente asumía que la falla era centralmente la delincuencia organizada, como si los gobiernos en todos sus órdenes no fueran un componente igual de importante para el desarrollo de la actividad criminal y, por ende, de la inseguridad.

Los funcionarios son particularmente cuidadosos en tratar de distinguir los terrenos. Sin embargo, por más de que lo hagan, todos sus diagnósticos serán insuficientes si no se asumen como parte del problema.

En el caso de las agresiones a los periodistas está documentado que buena parte de ellas proceden de instancias de gobierno. Mientras no se reconozca en juntas, como la del martes, las mismas terminarán solo como un cúmulo de buenos deseos. Todo puede acabar como en las grandes reuniones sobre seguridad en las que, por más que haya promesas y proyectos, las estrategias se ven limitadas ante la ausencia de la autocrítica.

Los mecanismos de protección a los periodistas, nos decía ayer Ana Cristina Ruelas de Artículo 19, son cada vez más importantes y estratégicos. La cuestión es que si no se atiende el hecho de que los mandatarios son parte central del problema todo se diluye; al final se puede terminar durmiendo con el agresor.

El martes se lanzó la propuesta de ofrecer recompensas a quien informe sobre la muerte de los seis periodistas asesinados este año; bien podría ser para todos quienes han muerto y no se sabe sobre ellas y ellos. Es un paso, pero debe quedar claro que esto no exime al Estado de sus responsabilidades.

El diagnóstico sigue enfrentado con la realidad.

RESQUICIOS

Así nos lo dijeron ayer:

• Norberto Rivera ha tenido que ver con casos de pederastia, señaladamente el de Marcial Maciel. El cardenal asegura que no los protegió porque los reportó al Vaticano y que la Iglesia en varios casos los sentenció. El cardenal repetía una y otra vez que Maciel ya había sido enjuiciado. Lo que me pregunto es cómo es posible que la Iglesia no contemple también la justicia terrenal en casos tan dolorosos. Personajes como Rivera se vuelven intocables por su capacidad de relacionarse con el poder político. Tenía una gran fe en el Papa, pero he conocido que dejó pasar casos de pederastia en Argentina cuando era arzobispo.

Alberto Athié. Exsacerdote católico.

Posted on by Carlos Candiani in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.