La noche de Brasil y de Vanderlei

Río de Janeiro. Día 3.- Con paso cansado Vanderlei de Lima subió las escaleras del Maracaná con la antorcha olímpica para encender el pebetero. No hubo quien no se preguntara quién era ese personaje bajo de estatura que acaparó las miradas mágicamente.

No era Pelé ni Ronaldo ni ninguna de las leyendas del futbol, deporte que ha creado en el imaginario colectivo lo que aquí llaman la “alegría y el drama del y para el pueblo”.

El futbol, que en los últimos años se ha convertido en algo cercano a una pesadilla para los brasileños, es una identidad que ha enriquecido todos los ámbitos de su vida. El futbol pasa por el juego mismo y por la cultura de este país. Una manera de entender y mirar a Brasil es a través de este deporte.

Por todo lo que se sabe, se dice e inventa sobre ello, ver subir a Vanderlei las escaleras rumbo al pebetero resultó una sorpresa altamente agradecible.

En los Juegos Olímpicos de Atenas, Vanderlei compitió por Brasil en la maratón. Su récord lo colocaba como uno de los favoritos, sin embargo bien se sabe que los imponderables pueden destruir sueños y terminar de tajo con los buenos tiempos y los muchos años de preparación y sacrificios.

Vanderlei corrió ese día como siempre. Cuenta que en Atenas, “pasando la mitad de la carrera me di cuenta que estaba realmente fuerte y me di a la fuga, no me iban alcanzar”. Todos vimos cómo Venderlei se veía feliz, la televisión se encargó de ello, y cómo se dio a la fuga: estaba claro que no lo iban a alcanzar. Su siguiente parada sería el oro y la ceremonia de premiación.

Sin embargo, Vanderlei no contaba que entre quienes lo vitoreaban por las calles de Atenas aparecería un siniestro personaje el cual lo jaló de la playera con tal fuerza que lo tiró. Vanderlei no entendía lo que estaba pasando, “perdí de vista el estadio, creí que era una pesadilla… lo que quería era zafarme y tratar de alcanzar a los que me habían pasado”.

Por más que el brasileño trató ya no le alcanzó. A través de las pantallas dentro del estadio la gente se había dado cuenta de lo que había pasado.

Vanderlei luchó como nunca en su vida, logró alcanzar a quien iba en tercer lugar y al final se llevó una medalla que ha sido definida como el bronce de oro.

A este hombre Brasil le concedió el privilegio de encender el pebetero olímpico. Fue un homenaje que nadie puso en entredicho. Pelé, el gran candidato, se hizo a un lado solito de manera lamentable: “tengo que hablar con mis patrocinadores”.

Brasil hizo una gran inauguración, la cual concluyó con un homenaje generoso a uno de sus atletas más generosos, Vanderlei de Lima.

Andrea Varnier, productor y coordinador de la ceremonia, junto con Fernando Meirelles, nos decía el sábado que “a pesar de que se redujeron los presupuestos de manera notoria, al final todo salió como lo imaginé, fue la representación de lo que es Brasil… el reto ahora es la clausura”.

El incidente inevitable de la ceremonia apareció a la hora de los discursos. El presidente fue recibido con gritos de “Fora, (fuera) Temer”, el cual se extendió a las redes con personajes tan emblemáticos como Caetano Veloso. No había manera de que Temer se fuera “invicto” en la ceremonia, estaba cantado, el presidente interino es parte del gran problema político y de corrupción que abruma y arrolla a Brasil.

La inauguración de los juegos ha echado a andar indistintamente el desdén y la euforia. Las competencias pueden cambiar los esquemas y las ideas. Ser testigo de triunfos y derrotas, de hazañas y dramas, de alegrías y tristezas, ejes de la condición humana ponen a prueba a los que ven los juegos con desdén.

Lo que le viene a Brasil le vendrá, lleva años en ello y no hay manera de esconderlo o evitarlo.

RESQUICIOS

Así lo dijeron ayer:
* Hago un llamado a la sociedad para que actúe positivamente ante la adversidad, no nos dejemos abatir. Al final todos somos pueblo.
Alfredo Harp.

Posted on by Staff in Juegos Olímpicos, Quebradero Deje su comentario

Add a Comment

  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.