Primero fue el ex embajador Carlos Pascual y luego fue el turno del presidente Barack Obama. Los dos coinciden en que Felipe Calderón tiene “frustración” por no ver resultados en la lucha contra el narcotráfico. El tono tiene una combinación entre definición e ironía. Indirectamente se lanza una crítica a la estrategia en la lucha contra el narco. Es evidente que algo debe andar provocando la “frustración” después de 4 años de haberse puesto en marcha un programa que está generando lo que genera.
Vemos difícil que EU no haya tenido que ver con el proyecto del gobierno mexicano en contra de la delincuencia organizada. En varios foros se ha argumentado que la decisión y la instrumentación de la estrategia tuvo el aval de parte de Washington. Si así fuera, la “frustración” debe ser compartida. Evidentemente algo no anda jalando, más allá del jugueteo con el tema de la “frustración”. A este paso, hacia el final del sexenio la cifra de muertos, entre delincuentes, policías, militares y los llamados “daños colaterales”, podrían alcanzar los 60 mil. Lo peor es la muerte, pero lo que le sigue y está cada vez más a la vista -lo cual puede ser ocasión de escenarios todavía mas violentos e inéditos- es que no se ve que las condiciones bajo las que estamos vayan a cambiar. El problema es antes que nada nuestro, pero también le pega muy en serio a los que quizá avalaron la estrategia.
Al final del sexenio nadie le va a levantar la mano a nadie para declararlo ganador de algo que llamaron “guerra” y hoy definen como “lucha contra la delincuencia organizada”. Van más de 4 años de violencia y confusión. En función de lo que falta para que termine el sexenio, lo más sensato es replantearse la estrategia. Hay que abrir los espacios para sensibilizar a todos que lo que viene es la inevitable legalización, porque a estas alturas no podemos soslayar el gran problema que ya tenemos con el consumo, en particular entre los jóvenes.









No solo pudiera existir responsabilidad compartida sino pudiera ser que EU fuera el artifice original del combate; posibilitando así a FCH una oportunidad de legitimacion ante un presunto fraude. Estas son las oportunidades que esperan paises como EU ante la carente legitimidad de gobermantes y que ahora padece tambien Kadafi aunte d distinta forma.