Javier Sicilia sabía que el recorrido por EE. UU. del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad no iba a ser fácil. Sabía que no tendría mucho eco y que sería solo a través de organizaciones civiles y de derechos humanos donde iba a tener eco y donde podría establecer comunicación y un intercambio franco de ideas.
El recorrido de la Caravana le dio la razón. En EE. UU. el tema de las armas está controlado por grupos conservadores que poco o nada les interesa conversar sobre el tema; la reunión con Joe Arpaio fue la muestra en el inicio de la Caravana de lo que le esperaba. Días después, estado tras estado, todo esto se corroboró.
Sicilia ya también se pudo dar cuenta que en EE. UU. poco o nada les importa México. Nuestros vecinos son una nación de intereses y negocios antes que de amigos o solidaridades, son un país cerrado entre sus cuatro paredes. Todo se reduce a lo que les afecta porque sino es así ni cuenta se dan y menos lo voltean a ver, esta ha sido la constante en la relación entre ambos países, lo cual se extiende a Latinoamérica.
El recorrido de la Caravana dejó un mensaje que tarde que temprano dejará huella y será una de las claves para sacudir a una sociedad que se distingue por ser impasible en temas que no sean de ellos y solo de ellos.









¿Y qué esperaba Sicilia? Muchos de los gringos son tan ignorantes que ni siquiera pueden ubicar geográficamente a México, mucho menos les podría importar cuales son los problemas que nos duelen y preocupan.
Muy cierto, y muy triste lo que dices. EU sólo se interesa por lo que le puede proporcionar beneficio. Si pudieran volver a explotar nuestro petróleo otro gallo cantaría…
Te mando un saludo afectuoso