PRIVACIDAD. Es profundamente desagradable ir al cine y que nos reciban con spots sobre las campañas políticas. El Partido Verde se lleva el mayor número de silbidos. En sus spots aparecen dos personajes, los cuales por cierto nada tienen que ver con el partido pero sí con un salario, y con sonrisa congelada en pocos segundos hablan de las bondades del partido, para luego invitarnos a que “gocemos la película”. A estos spots hay que sumarle la gran cantidad de anuncios previos a la película y, como se ha comprobado en varias salas, la rechifla se intensifica. Muy probablemente el efecto que se pretende se revierta, más allá de que los espectadores no necesariamente lo atienden. Es para considerar lo que dice López Obrador en el sentido que se viola “la privacidad”. La relación que guardamos con “doña tele” y con el cine son diferentes, son espacios distintos y por ello se exige respeto en la magia de una sala de cine y no que nos pongan sonrisas congeladas no creíbles, de la mano de salarios más que de convicciones.
Voy derecho y no me quito…
* Ya no le va a dar tiempo a Beatriz Paredes, Mancera está firme. Por más que la priísta avanza, no hay manera de que alcance al exprocurador. El debate del lunes evidenció lo que parece ya una definición.
* Nuestra ciudad da para todo, pero hay que reconocer, a pesar de las horas en el tránsito y sus dosis de inseguridad, que es extraordinaria. Paul McCartney seguramente se dio cuenta de ello.
* Para irlo sabiendo. El día de las elecciones vamos a recibir seis boletas. Va la lista: para presidente, para senadores, para diputados, para jefe de gobierno, para diputados locales y para jefe delegacional.