En la UNAM no caben todos. En el reciente examen de admisión, de 62 mil 682 aspirantes sólo entrarán 6 mil 500, el 10.3%. Muchos motivos hay para que la UNAM esté de nuevo en la mente y aspiración de padres y estudiantes. La razón principal es que la UNAM está en una etapa muy interesante, es reconocida y sus egresados son atractivos para el mercado de trabajo.
También está el factor económico. Siendo la UNAM una institución pública y casi gratuita, para muchas familias es la única alternativa para que sus hijos estudien una carrera. Por más que la UNAM se abra nunca va satisfacer la demanda, igual sucede con el IPN y la UAM.
El gran problema es qué hacer y cuál será el destino de los que no entran. En algunos casos algunos de ellos podrán acceder a una universidad privada, el resto no tiene capacidad de maniobra y se convertirá en “nini”.
A esto sumemos otra información: de 134 mil maestros que presentaron examen en busca de una plaza sólo 18 obtendrán su base. Sea quien sea el próximo presidente si algo con urgencia tendrá que hacer es transformar la educación sin la afamada profesora. Es el tiempo de pensar en la educación y particularmente en los jóvenes, los cuales se quedan sin esperanzas, sin empleo, frustrados, para además convertirse en carne de cañón.








