Sin duda tuvo tintes de Hollywood pero al final pensamos que eso es lo de menos. Daniel Boyle es un gran cineasta y de lo que se trató la noche de anoche fue de echar a andar una puesta en escena. Merecerá muchas opiniones la inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 pero jugarle a la comparación con otras no tiene mucho sentido.
Lo de anoche en Londres fue atractivo y suponemos que los que estuvieron en el estadio no tuvieron la más mínima idea de lo que “doña tele” estaba transmitiendo. Lo importante fue lo que los millones de espectadores desde sus casas vieron. De lo que se trata es de que millones de seres humanos compartimos una experiencia, al menos una vez cada cuatro años.
Londres apunta bien, es una ciudad extraordinaria y sorprendente. Es una capital excéntrica y divertida. Vienen 17 días en donde el mundo no le queda otra que poner otra cara. Cada país busca con muchos o pocos deportistas exponerse y hacerse valer al tiempo que intenta cifrar una nueva esperanza que les permita hacerse valer y existir.
Las sociedades encuentran que uno de los suyos se convierte en triunfador con el cual se identifican, en tanto que los políticos encontrarán una nueva posibilidad de hacerse ver y valer ante la sociedad. La ceremonia de anoche fue espectacular y divertida. Fue un acto para “doña tele”. Suponemos que los que estaban en el estadio en la fila 189 no vieron lo que usted y yo vimos en nuestras casas o en los bares. Si algo vimos en esa extraordinaria puesta en escena del director de “Quién quiere ser millonario”, o de la dramática “127 Horas”, fue un país fuera de serie, culto y divertido llamado Inglaterra, y para más señas una ciudad llena de pasado, presente y futuro llamada Londres; empiezan los JUEGOS.








