El “lodo”

En general las campañas políticas para las elecciones del cinco de junio son lamentables. Existe el consenso de que están llenas de “lodo” y que la guerra sucia se ha desatado, en algunos Estados más que en otros.

No es difícil darse cuenta de lo que está pasando. Todos los días somos testigos de las acusaciones, denostaciones y descalificaciones en red nacional o a nivel estatal.

No importa si se tiene la razón o no. Se señala y se acusa y ya después se verá si lo que se dice es cierto. Un minuto puede acabar con la imagen y la credibilidad de un candidato, aunque al día siguiente todo se desmienta de manera probada y categórica.

Con tal de ganar adeptos, o sea votos, y subir puntos en las encuestas se acusa y descalifica en terrenos en donde todo lo que se diga puede ser posible. Son tan altos los niveles de corrupción y la proclividad a la trampa que al final todo cabe. La sospecha y la duda son una forma de vida.

Estamos en medio de un ensayo, más en los terrenos de la forma que de fondo, rumbo al 2018. No necesariamente los resultados del cinco de junio definen el escenario del 18, una cosa son las elecciones en los Estados y otra la presidencial.

Sin embargo, un triunfo en un Estado, particularmente los que tienen padrones electorales altos, ofrecen espacios a cualquier candidato. Las puerta se abre y el rumbo lleva a los votos y recursos, los cuales son claves en las campañas por lo que se juega y lo que se requiere.

Lo que estamos viendo se va acentuar en el 2018. Recordemos que no solo estará en juego la presidencia, también se votará para gobernador en algunos Estados y sobre todo se renovará todo el Congreso.

Los políticos se la han pasado denunciando el “lodo”, incluido el presidente, pero nadie hace nada para evitarlo. Se denuncia, se critica y se indignan pero nadie hace nada para evitarlo. Los partidos conminan a sus candidatos a la responsabilidad y la “ética política”, pero nomás tienen la oportunidad de denunciar, señalar, descalificar y hasta insultar al adversario y las buenas maneras y promesas se diluyen y aparece de nuevo el “lodo”.

Nos decía ayer Raúl Trejo que las campañas están tan llenas de “lodo” que no se alcanza a apreciar ni saber si detrás de ellas hay contenido. Los medios, comenta, son más susceptibles a los insultos que a las propuestas.

Se lo planteamos ayer, hay tal cantidad de agravios y asuntos pendientes por aclarar que en lugar de meterse de lleno a las propuestas y a la definición de los grandes temas terminan en la tribuna que fuere respondiendo o atacando a los adversarios, lo que incluye los debates.

Las campañas van a seguir en el “lodo” porque de alguna u otra forma vivimos en el “lodo”. La clase política es vista con desdén y la imagen en general de los políticos es mala. Las campañas están confirmando cómo los vemos y cómo vemos en lo general a la actividad política.

Lo que se ha visto hasta ahora en algunos Estados está provocando el desinterés que va a llevar al riesgoso abstencionismo. Ningún candidato quiere entrar en razón porque quizá al hacerlo los propios medios lo pueden hacer a un lado.

Campañas de ideas y de nivel, por lo menos en estos tiempos, no pasan ni por los medios ni por las redes. Más bien pueden terminar siendo intrascendentes porque los ánimos en la sociedad están alterados y tiene más atención el escándalo que cualquier reflexión.

El actual proceso tiene la lógica de la manifestación del hartazgo, la cual no lleva a ningún lado y lo peor es que desencadena aún más el deterioro de la actividad política, de los políticos y la gobernabilidad.

RESQUICIOS
Así lo dijeron ayer:
* Preguntó ¿Cuándo pasamos a ser como implicados culpables? Es una barbaridad solo pensar en ese tema. O sea, querer participar para ayudar a esclarecer, a ser señalados con cierto grado de responsabilidad por lo ocurrido ahí. Me parece un tanto absurda esa transición.
Enrique Peña Nieto sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. La Jornada.

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.