El destino nos alcanza

Los días están apocalípticos. Da la impresión que seguimos sin tener plena conciencia de lo que significa estar bajo contingencia, y las consecuencias que todo esto contrae en nuestra forma de vida. Lo que ha pasado estos días confirma que no hemos hecho lo que debíamos haber hecho desde hace tiempo.

Nos “consuela” que hace catorce años no haya pasado algo similar a lo de estos contaminados días, como si ello fuera ocasión para suponer que no se volvería a repetir el fenómeno.

Las muchas virtudes de la Ciudad de México se diluyen en cuanto aparecen los fenómenos que la agobian y estrangulan. Nos hemos ido acostumbrando a pasar horas en el tránsito, perdiendo el tiempo en medio de incomodidades que inhiben nuestro desarrollo personal, profesional y hasta familiar. El agotamiento diario llega a ser mayor por lo que vivimos en el tránsito que por el trabajo mismo que desempeñamos.

Nos hemos ido acostumbrando a no salir a la calle y a dejar de hacer cosas que nos dan un mínimo de satisfacción, como puede ser caminar o hacer ejercicio, debido a la contaminación. Estamos metidos en la ausencia de libertades como una forma de sobrevivencia. Vivimos cuidando nuestra salud derivado de todo lo que hemos venido haciendo desde hace décadas, los factores no son externos todo es producto de nosotros mismos.

Igual nos pasa con la seguridad. Hemos dejado a un lado nuestra capacidad de asombro. Hemos optado por mejor no pasar por ciertas zonas de la ciudad porque sabemos que nos puede pasar cualquier cosa en medio de la más absoluta impunidad.

De los robos de autos estamos pasando ahora al de bicicletas, por supuesto que sin superar los primeros. Dejamos la bicicleta en un lugar supuestamente seguro y al regresar ya desapareció. Se le pregunta al vigilante por la bici quien de manera taciturna responde que estaba en el baño, “no vi nada”.
La contingencia ha colocado a la ciudad bajo una situación realmente grave. La contaminación es un tema recurrente entre los capitalinos porque sabemos que con contingencia o sin ella vivimos en medio de la “natota”. Lo que viene sucediendo desde el lunes nos ha hecho recordar lo grave de un asunto que en la cotidianeidad pareciera que ya lo vemos como “normal”, y hasta como parte de la decoración de la ciudad.

Lo que acaba siendo todavía más lamentable es que en medio de la evidente crisis contaminante las autoridades se anden repartiendo culpas. El gobierno federal, el de la ciudad y el del Estado de México han entrado en dimes y diretes poco serios.
El problema es multifactorial. Una de las claves para entender porqué estamos donde estamos es la ausencia de una auténtica planificación. Los políticos de diferentes partidos desde hace tiempo le han tratado de sacar el máximo jugo a la ciudad sin ton ni son.
¿Qué tanto estaremos aprendiendo de esta grave crisis? ¿Qué tanto las autoridades, en todos los ordenes, se estarán viendo en el espejo en función de lo que hacen y no hacen? ¿Por qué los ciudadanos usamos nuestros autos cuando no debemos hacerlo, o salimos a hacer ejercicio cuando es evidente el riesgo, como sucedió ayer?
Preguntas para cuestionarnos y pensar en nuestra ciudad querida. Es maravillosa, tiene mucha vida pero se nos está yendo. La contingencia es una sacudida de grandes dimensiones.

RESQUICIOS

Así nos lo dijeron ayer:

* Uno de los puntos que están siendo intensamente discutidos sobre las leyes que conformaran el Sistema Nacional Anticorrupción es la forma en que se va organizar el proceso. La lucha contra la corrupción y la transparencia deben aparecer en todas las instancias de gobierno, en particular en al menos 20 áreas. El gobierno parece tener voluntad al dar a conocer estos días un calendario para la discusión del tema, después de un muy largo silencio; sin embargo, solo sabremos cuál es su compromiso en la práctica. El 30 de abril no debe ser una fecha fatal, es prioritario el consenso antes de aprobar por aprobar las leyes, no nos vayamos a arrepentir: Eduardo Bohórquez, Director Ejecutivo de Transparencia Mexicana.

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.