México no parece hoy muy distinto al de hace 6 años. Felipe Calderón dio ayer su versión del país que va a dejar. Lo trataron bien en Palacio Nacional, al fin y al cabo ya se va. Su sexenio ha estado cargado de problemas de todo tipo. Desde la muerte en accidentes de aviación de dos de sus funcionarios cercanos -uno de ellos su gran amigo-, hasta el brutal tema de la seguridad que deja un legado escandaloso.
En el corto plazo la gestión de Calderón va a estar del lado del debate, la polémica y la crítica. El paso del tiempo dirá qué tanto de lo que ayer nos dijo está siendo ocasión para que estemos “cambiando de rostro”. Lo de ayer más que un informe fue la ceremonia del adiós. Fue la última ocasión en que el presidente tiene para sí los reflectores, a partir de hoy las reglas del juego cambian, con todo y que dejará el cargo hasta diciembre, para ser más precisos el 30 de noviembre.
El tema de seguridad y los 50 mil o 60 mil muertos, según la fuente, va a ser difícil que se lo quite de encima Calderón, lo va a acompañar inevitablemente. El presidente tendrá que enfrentar batallas y denuncias a partir de que deje el cargo. Lo que sí quedó claro es que Margarita Zavala se ha convertido en un personaje querido y respetado por todos; a ver qué hacen los panistas con ella.
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