LA REFORMA Y EL DILEMA. “Haiga sido como haiga sido”, la sesión de ayer en el Senado abrió espacios. En la mañana López Obrador fue a tirar línea y por lo que se ve los efectos de sus mensajes empiezan a tener otros rumbos. Fue la primera vez desde que AMLO dejó el PRD que estuvo frente a lo que fue su muy desigual participación en el Sol Azteca. La reforma va a regresar a diputados, podemos decir que, con buena cara. El disputado tema de la transparencia sindical fue librado con los votos de la oposición a la que se sumó de última hora, lo que son las cosas, el de la hija de Elba Esther Gordillo. Los legisladores se movieron ayer bajo un dilema más allá de sus sistemáticos protagonismos. Por un lado estaba la posibilidad de avanzar después de muchos años de no tocar la ley del trabajo y por otro estaba la significativa demanda de transparencia. Hubo salidas que de seguro no dejaron satisfechos a más de alguno. En sentido estricto es lo de menos, en democracia se gana por uno y se pierde por uno, lo importante es que la transparencia sindical por fin tiene derecho de piso.
Voy derecho y no me quito…
* Mientras las autoridades se afanaban el lunes en sacar muestras de ADN de los padres del Lazca, muertos hace 10 años, el Departamento de Estado de EE. UU. le dijo al diario The Guardian que el personaje sí es Lazcano, el de los Zetas; así pasa cuando sucede.
* Llegó a la UNAM y todo era un caos provocado. El movimiento estudiantil terminó con la toma de la Universidad con algunos medios desacreditando a la Universidad. Juan Ramón puso orden; ayer le pusieron su nombre a un hospital en el DF.
* Parece que efectivamente la estrategia era dejarlo llegar, darle confianza y en el segundo y tercer round acabar con él. Obama hizo su tarea no tan bien como hace cuatro años pero parece cuestión de que lleguen las elecciones para que se reelija.
Que conste que así lo dijo…
“Yo quisiera ver que los estudiantes de aquí tomaran los autobuses, los quemarán, que tomaran el Metro, el Metrobús; que realizaran algún acto delictivo, y que la autoridad del DF no hiciera absolutamente nada.”
Fausto Vallejo, gobernador de Michoacán.








