A LA CHIN… En sentido estricto andamos de la “chingada”, a la que se puede ir López Obrador -en referencia al rancho que tiene en Tabasco- sino proceden sus denuncias ante el TRIFE, a la “chingada” que según Joaquín Vargas envió el presidente a MVS, vía Javier Lozano, si Carmen Aristegui era recontratada después del famoso asunto al que hizo referencia la periodista sobre el presunto alcoholismo del presidente. En serio, parece que el hecho de que la SCT le haya quitado la banda de 2.5 GHz, la cual es una mega banda ancha mil usos, no solo se debe a este incidente. Joaquín Vargas argumenta además que la directora de comunicación social de la presidencia le planteó que no tocarían la banda en poder de MVS si esta empresa no se oponía a la fusión TV Azteca-Televisa en materia de telefonía celular, con todo lo que esto bien se sabe hoy en día conlleva. Estamos en medio de un escándalo mayor en donde está ni más ni menos que la presidencia y uno de los grupos empresariales más serios y combativos del país. Urgen las aclaraciones.
Voy derecho y no me quito…
* Buen paso se dio ayer para aclarar la elección presidencial. La FEPADE, encargada de delitos electorales, solicitó al TRIFE copia certificada sobre los juicios contra “Monex” y “Soriana”; no vienen nada mal más ojos.
* Dice José Luis Luege, panista director de CONAGUA y exsuspirante al DF, que su partido entregó la capital con Isabel Miranda de Wallace como candidata. ¿No estaba ya entregada? ¿El mensaje para quién es? ¿Para Los Pinos?
* En lo que va de la semana el gobierno destacó a mil soldados en Michoacán. El presidente quiere acabar con “caballeros” y demás. La cuestión es que, según el gobernador, el estado anda en santa paz; pónganse de acuerdo.









Dice un sabio refrán: No hagas cosas buenas que parezcan malas.
El gobierno de Felipe Calderón dice estar haciendo cosas buenas al “rescatar” la banda de 2.5 GHz, pero con todos los referentes que hay alrededor dejan la impresión de estar haciendo cosas malas.
Supongo que habrán analizado los pro y contras que frente a la opinión pública deja el caso 2.5, así que es evidente que los beneficios del “rescate” (o sea, los negocios que harán con Televisa y Iusacel) superarán ampliamente las abolladuras producto de la mala imagen que una decisión de tal naturaleza deja ante la sociedad