Desgastado

Quizá no le concedimos su justa dimensión a las declaraciones del Secretario de la Defensa respecto a que las Fuerzas Armadas están “desgastadas”. Se le dieron muchas interpretaciones a lo expresado por el general Cienfuegos, pero pocas repararon en que la razón de ello estriba en que el Ejército y de paso la Marina están cumpliendo funciones que no les corresponden.

No era una queja la del Secretario, era más bien una definición de lo que está pasando y de lo que están viviendo las Fuerzas Armadas. Nunca dijo que estaban agotadas o algo parecido, lo que quiso hacer ver, interpretamos, es llamar la atención de lo que se está viviendo día tras día.

El asesinato de dos soldados este fin de semana, cerca de un mercado en Acapulco, es la prueba de lo que sucede y ejemplifica la vida diaria en la que se ha metido al Ejército. Se ha perdido de vista que a los soldados se les ha tenido que introducir en un proceso educativo y formativo distinto del que originalmente tenían.

El Ejército en algún sentido se ha tenido que reinventar. Está cumpliendo funciones que no le corresponden, lo que lo está llevando a que cada vez esté más expuesto y por ende más “desgastado”. Los soldados asesinados muy probablemente fueron parte de una estrategia por parte de la delincuencia organizada que intenta exhibir y herir, no solo en lo físico, al Ejército.

La emboscada en las afueras de Culiacán forma parte de lo mismo, la diferencia está en el tamaño de la artera agresión. No pareciera que le hayamos otorgado su justa dimensión a lo ocurrido. Un grupo de soldados le salva la vida a un delincuente al que tratan de salvar sus compinches. En la refriega los delincuentes emboscan a los soldados y matan a seis de ellos, incluyendo a quien había salvado la vida del delincuente liberado.

Sin dudar de las tropelías que eventualmente puedan cometer miembros del Ejército y también de la Marina, se ha ido perdiendo de vista, y de nuestro radar, el valor que tienen en la sociedad las Fuerzas Armadas. Estamos entrando en una etapa de alto riesgo y de descomposición al empezar a ver como “normal” el hecho de que el Ejército esté patrullando las calles para enfrentar al narcotráfico y la inseguridad.

No todo para ahí, a menudo pareciera que nos conmueve e indigna más la muerte de un integrante de la delincuencia organizada que la de los propios soldados. Estamos en medio de un círculo perverso, no queremos a las Fuerzas Armadas en las calles, pero en algunos estados no hay manera de regresarlas a los cuarteles… las consecuencias serían brutales.

Llevamos mucho tiempo pensando al Ejército como si estuviéramos en el 68. Hoy son otros los tiempos, las cosas han cambiado y las Fuerzas Armadas están metidas en un sinfín de líos, ya sea que le sean ajenos por sus funciones o no lo sean.

Hay temas en los que el Ejército tiene que insistir, en particular en derechos humanos. Esto sigue siendo una gran asignatura pendiente que hay que reconocer, de la mano de una intensificación en la formación entre los soldados.

El Ejército está expuesto porque se le expone. Está desgastado porque está cumpliendo funciones que no le corresponden. Valoremos lo que está haciendo y no dejemos de ser críticos ante lo que hace, pero reconozcámoslo como un bastión del Estado y no nos confundamos ni con su papel en la sociedad ni con sus funciones.

RESQUICIOS

Así no los dijeron ayer:

• No sé por qué me metieron a la cárcel. Se me acusa de portar armas de fuego de uso exclusivo del Ejército siendo que teníamos un permiso de Alfredo Castillo. Nunca me imaginé pisar la cárcel, ni mi familia ni yo nos la pasamos delinquiendo. Estuve dos años cuatro meses y tres días encarcelado sin razón. Voy a tener que ir a firmar cada mes, quedé ensuciado. Tengo que limpiar mi nombre y el de mi familia. Yo logré juntar los 120 mil pesos para salir. Muchos de los detenidos no tienen dinero para pagar: Isael Briseño Caballero, exautodefensa liberado.

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
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  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.