Cuestión de tiempo

A Javier Duarte se le está terminando su capacidad de maniobra. El siguiente paso parece ser su destitución y en una de ésas la cárcel. Ha pasado mucho tiempo en medio del vendaval que ha provocado. Desde las llamadas altas esferas del poder a las que se les acabó la paciencia o la capacidad de maniobra para defenderlo, o las dos cosas juntas.

El principal problema en Veracruz es la descomposición social. La impunidad, la corrupción, la delincuencia organizada y la desigualdad económica son los otros referentes de identidad en el estado.

Las y los veracruzanos viven en vilo. No saben cuándo pueden ser el centro de situaciones extremas, y lo más grave es que no tienen certeza de cómo enfrentar lo que viven. Si la impunidad prevalece optan por quedarse callados o por atreverse a entrar en la maraña de los aparatos burocráticos, con todo lo que esto implica.

Lo que vive Veracruz pasa por el ejercicio del poder. Evidentemente existen muchos problemas en el estado que se han agudizado con el paso del tiempo. La desigualdad económica se ha convertido en el gran factor y está claro que se precipita por los malos gobiernos, los desiguales proyectos económicos y la impunidad y la corrupción como forma de vida.

Si bien todo esto no empezó hace cinco años con Javier Duarte, está a la vista que el actual gobernador hizo poco o nada para enfrentar estas brutales desigualdades. Los rezagos llevan mucho tiempo en Veracruz y lo grave del asunto es que se han enquistado y para algunos son parte de lo que llaman “normalidad”.

Las responsabilidades del gobernador están en lo que ha hecho, pero sobre todo en lo que no ha hecho. Duarte conoce bien el estado, la cuestión es que no quiso ver y no puso en práctica el conocimiento de lo que había visto como alto funcionario. Con Fidel Herrera tuvo la oportunidad de apreciar las cosas desde la primera fila, estaba bajo una situación de privilegio para observar el estado.

A esto sumemos que Fidel le fue preparando el camino para ser gobernador; digamos que por “bendiciones políticas” Javier Duarte no paraba. La descomposición no fue propia de Duarte, tiene su historia. Los temas de inseguridad, impunidad, corrupción y narco eran y son una constante.

¿Por qué a sabiendas de que el estado era un polvorín, a lo que se suma la confrontación con Miguel Ángel Yunes más que con el PAN, no se actuó buscando acuerdos y actos que ayudaran a la gobernabilidad y a enfrentar la descomposición del estado?

Nada de esto debió ser nuevo para Duarte ni hace cinco años ni hoy. Si bien algunos problemas resultaron hasta cierto punto inesperados, no supo cómo enfrentarlos porque no tuvo una definición precisa de cómo debía actuar. Bajo las condiciones en las que recibió el estado, las cuales conocía, y al no definir de qué lado estaba, todo le explotó dramática y dolorosamente no sólo a él, sino también al abrumado y maltrecho Veracruz.

A Duarte ya no hay quien lo salve. Es un problema para el estado, para el PRI, que lo tiene en la mira para lavarse la cara, y para el Presidente. Está en los terrenos en que todo lo que se diga y se le acuse está en el área de lo posible, lo que al final a estas alturas es lo de menos.

Es la pieza indicada, sacrificable e intercambiable del PRI y el gobierno. Javier Duarte se encargó de ello porque en Veracruz si algo les urge es que se vaya, pero lo delicado es que lo que les viene con Yunes no necesariamente significa un cambio de rumbo o futuro distinto. La confrontación política continuará, pero ahora la veremos bajo la mirada del nuevo gobierno, el cual es un extraño champurrado entre PAN y PRD; las cosas pueden ponerse todavía peor.

RESQUICIOS

Así lo dijeron el sábado en Los Ángeles:

* Los latinos somos más de 50 millones y por eso los invitamos a que salgan a votar a rescatar a los latinos y a demostrar nuestra fuerza en este país. No creemos en la violencia. Luchemos y votemos por nuestros derechos y nuestro futuro: Fher, Maná.

Posted on by Staff in Quebradero, Uncategorized Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.