Independientemente de lo que pase del día de hoy al 6 de septiembre, fecha límite para que el TRIFE presente su fallo sobre las elecciones presidenciales, el proceso está cuestionado y ha dejado entre muchos molestia, desazón e incredulidad. Como hace 6 años, todo está siendo cuestionado y de nuevo los inconformes no se ve cómo puedan aceptar el fallo, en caso de que les sea adverso.
Hemos vivo dos procesos a los que se les ha invertido mucho y no hemos podido llegar a buen puerto. Han sido cuestionados de nuevo por López Obrador y sus huestes casi en los mismos términos que hace 6 años, “destacando” al IFE en sus discursos.
Más allá de que las impugnaciones tengan sustento o no, el hecho es que la sociedad ha entrado en la incredulidad y distancia con las elecciones y con los actores políticos. Se ha hecho un daño que es difícil revertir en el corto plazo. Para muchos no tiene sentido hacer elecciones viendo y viviendo estos desenlaces. El daño tiene que ver con la credibilidad e identidad de las nuevas generaciones con la democracia y con una de sus llaves, las elecciones.
Una de las maneras de corregir en algún sentido el camino será la forma en que el TRIFE arregle este entuerto, pero tenemos la impresión que en el corto plazo ni con eso.









Estimado Javier, no me parece que se haya hecho un daño y mucho menos que sea irreversible en el cortoplazo, en realidad, y lo mencionas, hay un mayor nivel de conciencia o conocimiento de las nuevas generaciones, por lo que si son imperfectas las normas… noo hay que creer plenamente en ellas, se pretende la justicia y en nuestro país es lo que realmente nos hace falta. Saludos de un Valedor.