No está claro porqué pasa tanto tiempo entre las elecciones y la toma de posesión. Si bien el proceso electoral tiene sus tiempos y pasa por una revisión que da cauce a las inconformidades y a la calificación de la elección cinco meses son muchos. Los resultados cada vez se conocen en menos tiempo lo que permite saber quién ganó en pocos días. Otros elementos del proceso llevan más tiempo y solamente pueden ser detectados después de varios meses.
Hay que cambiar las leyes o tener más mecanismos de control para evitar que los topes de campaña, por ejemplo, puedan ser revisados en menos tiempo de lo que se lleva ahora. En enero del 2013 apenas se va a conocer quién los rebasó, y quien lo haya hecho es multado -por lo que se ve el PRI lleva mano, pero vislumbramos a todos en el mismo barco-. Sea lo que sea no va a cambiar el rumbo de la elección: de hecho el resultado de la indagatoria se da conocer con el nuevo presidente en funciones.
El PRI lanzó una propuesta atendible mas allá de signos políticos. Propone que la toma de posesión se haga el primer día de octubre en lugar del primero de diciembre. Suena bien porque nos evita cinco largos meses en que unos se cuidan para que no los agarren fuera de la base y otros están en el limbo. Suena interesante y atendible.








