Fue más tersa de lo que se pensaba la instalación de la nueva Legislatura. Fue como su primer día de clases y prevalecieron los abrazos y los buenos deseos sobre los enfrentamientos; ya vendrán los días de los agarrones. Si no opera el Congreso con decisiones importantes en el terreno de lo necesario más que en el de lo posible, el problema va a ser mayor. Si no actúan y hacen sus tareas los ciudadanos lo reclamarán y nos seguiremos cayendo en la barranca.
El sábado la izquierda fue, como era de esperarse, particularmente crítica contra el gobierno y el desarrollo del proceso electoral. El posicionamiento de Ricardo Monreal fue duro y sin abrazos y no permitió esperanza sobre la participación de MC en las cámaras. No se movió de lo que han dicho él y AMLO.
Dónde se abrió la posibilidad de entendimientos fue en la participación del PRD. Silvano Aureoles, independientemente de ser crítico al gobierno y las elecciones, en las parte final de su posicionamiento perfiló la voluntad del PRD para llegar a acuerdos en el Legislativo. Ver para creer, pero por lo pronto sonó interesante a sabiendas de que la izquierda está por definir su estrategia ante el fallo del TEPJF que declaró a Peña Nieto presidente electo. Ya veremos cuánto les duran las buenas maneras, la voluntad y los abrazos.








