Babilonia

Desde hace varias semanas se está exhibiendo una dura y buena película, “El Hijo de Babilonia”. El filme cuenta la historia de un niño y su abuela que recorren a Irak en busca del padre e hijo de los personajes centrales. La búsqueda se da a tres semanas de la caída de Saddam Hussein. El padre dejó a la familia debido a que fue “obligado” a formar parte del Ejército de Irak. La persecución a los llamados “leales” a Hussein fue implacable, lo que se agudizaba aún más por la ocupación estadounidense. La entrañable relación que se establece entre la abuela y el niño, en medio de un país materialmente destrozado, termina por ser el eje de la historia.

El recorrido es intenso y doloroso, no hay contemplaciones. La búsqueda es desesperante. Van de ciudad en ciudad y de cárcel en cárcel. No se sabe nada de él. En la incansable búsqueda terminan en las fosas clandestinas. Las recorren revisando cadáveres. La abuela en su desesperación ve a su hijo en uno de ellos ante lo cual su nieto le demuestra, señalando cadáver tras cadáver, que no es. El final es todavía más doloroso y más desalentador. La abuela, el nieto, y el padre, nunca encontrado, no tienen ni futuro ni presente. No es Hollywood. La película termina en medio de un drama de vida sin buscar salidas opcionales. Es lo que es.

Inevitablemente “El Hijo de Babilonia” nos hizo pensar en nosotros. No es comparable porque son dos situaciones de hecho y de origen diferentes; sin embargo, el drama de una familia en la búsqueda de uno de sus integrantes, en medio de una guerra y una situación de excepción, nos remitió inevitablemente a los días que estamos viviendo. El recorrido por las fosas clandestinas por parte de la abuela y el nieto no está nada lejos de lo que muchas familias pueden estar viviendo en Tamaulipas, Sinaloa y ahora Nuevo León. No es comparable, lo que es parecido es el drama, la impotencia, el dolor, las fosas clandestinas y la búsqueda cargada de rabia.

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 8:30 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de Ultra Noticias, que se transmite en vivo al interior de la república. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
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    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.