SNA y las manos que mecen la cuna

Si algo tienen los nuevos órganos autónomos es que incomodan a quienes no quieren que las cosas cambien. Dichas instituciones buscan resolver y canalizar muchos de los problemas que tenemos.

Son rezagos enquistados que se han convertido en una forma de vida. Al paso del tiempo hemos empezado a ver como normal algo que no lo es. Nos hemos habituado a prácticas que han minado las estructuras de la sociedad.

Hemos pasado a segundo plano los derechos de los ciudadanos y de la sociedad. Hemos hecho a un lado reglas básicas de la ética y la civilidad. Si bien el país ha crecido, muchas de las bases bajo las cuales lo hemos hecho son cuestionables.

El Inegi presentó un informe sobre corrupción que nos pinta de manera brutal, se aplica lamentablemente aquello de que el que no transa no avanza.

Los datos en la encuesta de largo título (Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas) indican que “las unidades económicas perciben con una frecuencia de 71 % actos de corrupción por parte de servidores públicos”.

En los hechos quiere decir que los empresarios se suman, no parece haber otra opción, al perverso proceso de la corrupción. Algunos asumen que si no lo hacen no pueden hacer nada. Es el juego que todos jugamos.

Así como pasa en altos niveles de la sociedad, en donde se mueven cuantiosas sumas de dinero, en otros niveles el modelo también se replica. Va desde la actitud colectiva en una pequeña ventanilla para realizar cualquier trámite hasta la actitud que asumimos unos y otros para tratar de evitar una infracción o algo parecido.

Nos ha costado mucho trabajo enfrentar estos fenómenos. Nos la hemos pasado entre que nos “conviene” vivir así, por decirlo de alguna forma, y que no hemos encontrado alternativas reales.

Se han hecho grandes esfuerzos, pero en buen número de casos han sido sometidos a los cinco minutos. La cadena termina siendo, en la mayoría de los casos, infranqueable.

Sin embargo, es evidente que se ha desarrollado una conciencia crítica de lo que pasa. Cada vez hay mayor claridad del gran problema en que estamos metidos.

La reacción social a lo largo de los últimos años ha producido grandes debates y grandes proyectos. Uno de ellos es el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA). La participación de la sociedad en su diseño y creación ha sido clave, es lo que le ha dado sentido.

En las últimas semanas se ha presentado una serie de críticas al Consejo Ciudadano, que si algo lo caracteriza es que fue elegido abiertamente, y si algo tiene es que efectivamente es ciudadano.

Los ataques son desafortunados pero no casuales, se está tratando de que el SNA pierda credibilidad. Se busca ejercer el control sobre el sistema para que pierda su autonomía y capacidad de maniobra.

La presentación del Libro Blanco, de la Comisión de Selección del Comité de Participación Ciudadana del SNA, deja todo en claro.

¿Quién no quiere un SNA abierto, plural, con dientes, autónomo, transparente, que enfrente con seriedad y severidad a la corrupción?

¿De quién o quiénes son las manos que mecen la cuna?

RESQUICIOS

Así nos lo dijeron ayer:

Soy quien creó los grupos de autodefensas, y debo aclarar que se siente mal que un movimiento que organizamos para defendernos de la delincuencia organizada haya sido infiltrado y que se hayan aprovechado del movimiento. Con Mireles todo iba bien, pero se dejó influenciar y convencer por la delincuencia. Cumplo con mi deber de hablar con verdad, por ello le aclaro a quienes defienden a Mireles que no es lo que creen. Lo que quiere es llamar la atención y tener un cargo público o ser legislador. El padre Goyo, que es un mentiroso, ha tratado de ser el intermediario, pero a mí no me interesa ver a Mireles. La pregunta a sus seguidores es cómo estaba en la cárcel, no la aguantó, se le arrodilló a todo mundo para que lo sacaran.

Hipólito Mora, fundador de autodefensas en La Ruana, Michoacán

Posted on by Carlos Candiani in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.