Entre ganar y gobernar

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La construcción de una alianza o un frente, si bien debe ser para ganar elecciones y en el camino desmantelar y sacar al PRI, también debe ser contemplada para acceder a una gobernabilidad diferente.

Las experiencias con la alternancia no necesariamente han sido favorables. Ganar por ganar con alianzas que llegan a ser impensables ha terminado entre la confusión y la frustración, lo que ha llevado, en algunos casos, a que el tricolor esté de vuelta como si nada hubiera pasado.

En nombre del cambio se han hecho y dicho muchas cosas de las cuales más de alguno se podría arrepentir, lo que incluye a los votantes. El problema aún está en el hecho de que los triunfos no han ofrecido hasta ahora mandatos diferentes. Los matices que han logrado algunos gobiernos en la alternancia no han sido suficientes para consolidarlos.

Los ciudadanos al final vuelven de donde venían. Olvidan su viejo hartazgo y lo que lo provocaba, pasan por alto quiénes eran aquéllos y aquéllas a los que aseguraban que no querían volver a ver.

En medio de la memoria efímera y de que si algo se desvanece y agota es el ejercicio del poder, las personas pueden pasar al olvido de lo que despreciaban y trataban de hacer a un lado.

Oaxaca, Jalisco y Nuevo León son algunos estados en los que el PRI ha sucumbido para seis años después regresar. En Nuevo León, por ejemplo, el PAN fue derrotado por el PRI, y luego el tricolor perdió con un independiente, quien dejó ese partido porque no consiguió la candidatura.

No se aprecian diferencias entre unos y otros porque no hay matices, ni en fondo, ni en forma. Algunos vicios se encuentran tan arraigados en las estructuras de gobierno que no hay manera de erradicarlos en seis años.

Algunos, de plano, se olvidan de lo que prometieron y terminan por convalidar todo aquello a lo que se han opuesto y que fue su eje de campaña, y seguramente fundamental en su victoria.

Oaxaca muestra una de las caras más dramáticas y contradictorias de las alianzas y la alternancia. Después de décadas del PRI en el gobierno una coalición entre PAN y PRD llevó a Gabino Cué al triunfo, lo cual fue considerado con razón como histórico; hasta la rijosa APPO terminó sumándose al festejo en un domingo jubiloso.

El desgaste de Gabino Cué se dio a partir del segundo año. Empezó a ser señalado por la propia alianza que lo había candidateado. El perfil del personaje y su cercanía con grupos críticos de la vida en Oaxaca hacía pensar que habría un buen mandato que podría asentar la oposición al PRI en el estado.

El tricolor en menos de un sexenio regresó por la puerta grande, y hoy todo lo que tiene que ver con Gabino Cué es cuestionado y algunos de sus temas sexenales están en los tribunales.

Mientras no se gobierne en función de programas de gobierno creados y construidos de la mano de los ciudadanos, y se sigan viendo a las innumerables elecciones como un fin y no como un medio, las alternancias seguirán, en la mayoría de los casos, siendo de bajo impacto.

No tiene sentido organizar alianzas solo para ganar elecciones. Estamos bajo la urgencia de que quienes gobiernan lo hagan de manera diferente. De eso se trata el 2018, no solo es vencer a “la mafia del poder” o hacer grandes coaliciones, se trata de romper estructuras que siguen vivitas y coleando.

RESQUICIOS

Así nos lo dijeron: • En Ciudad Victoria queda claro que hay una crisis de administración. En casos como el de las cárceles de la ciudad está la ingobernabilidad por más que haya gobiernos establecidos. Reasumir el mando en los penales es una tarea compleja porque hay que coordinar diferentes órdenes de gobierno que si algo tienen es una descoordinación. Se trata de tener el equilibrio entre la fuerza de la autoridad y los derechos humanos. La crisis tiene que ver de manera importante con una falta de control judicial.

Miguel Sarre I. ITAM.

Posted on by Carlos Candiani in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
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  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.