¿Y la verdad histórica?

La irregularidad bajo la cual se desarrollan los procesos legales en el país hace posible que pase cualquier cosa. La discrecionalidad y la opacidad en los juicios, y en general en el armado de los casos, llevan a resultados que tienen en común provocar dudas.

El problema es mayor porque la irregularidad y el desaseo de los casos llevan a cuestionar todo el proceso. Lo que en un primer momento puede dejar satisfecha a la sociedad, como es el detener a presuntos responsables de delito con su respectiva dosis mediática, termina por convertirse en un cuestionamiento.

Es una vieja historia que igual puede verse en los grandes casos que en los de cualquier ciudadano.

Los culpables, se sabe, pueden terminar en la calle, en tanto que los inocentes se la pueden pasar en la cárcel. Se ha avanzado, pero la justicia sigue teniendo en muchos casos un costo: cuesta el juicio, cuesta estar en la cárcel y sobre todo cuesta salir de ella.

En medio de casos muy sonados la sociedad ha caído en cuenta que tenemos una infinidad de problemas con la justicia. No queda claro si las autoridades son incapaces, si participan de los muchos intereses que rodean a estos casos, o no comprenden la importancia que tiene el respeto a los derechos humanos como parte del desarrollo de un debido proceso.

La falta de atención, convicción y conciencia de las autoridades respecto a la importancia del respeto de los derechos humanos, entre otros elementos, ha sido ocasión para que se caigan muchos casos.

Se construyen los procesos con base en testimonios fuera de la ley, los cuales a menudo son colocados como “verdades” a través de filtraciones a la prensa que se hacen ver como exclusivas.

No hay manera de creer en nada cuando se opta por la tortura y la intimidación.

Para “sacar la verdad” se actúa como lo hacen los delincuentes, se viola cualquier asomo del Estado de derecho. No cuentan las leyes, las cuales son pasadas a segundo plano con tal de responder a una serie de exigencias que imponen los “jefes”. Se termina por actuar para resolver un momento y fortalecer la imagen de los gobiernos.

Cuando se presentan casos fuertes y de alto riesgo, un bien diseñado y pulcro proceso legal hace la diferencia y se convierte en la clave para que se haga justicia y se conozca la verdad.

Esto es precisamente lo que genera en la sociedad la tan anhelada credibilidad en sus instituciones. Es lo que hace que la gente tenga la certeza de que hay justicia y que se puede confiar.

Los grandes casos son los grandes referentes para los ciudadanos. Si se resuelven y se actúa bajo el Estado de derecho, respetando y acatando formas y fondos, los ciudadanos entendemos y confiamos.

Si nos atenemos a lo que se dio a conocer ayer sobre el proceso legal sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en el sentido de que no se ha dado el debido proceso, el problema es mayúsculo, como se preveía. La información no es nueva, lo que llama la atención es que se haya colocado en ocho columnas como primicia, sabremos pronto qué se traen.

El tema es bastante grave como para que lo usen políticamente.

Todo está en vías de alejar más a los ciudadanos de sus instituciones. Después de este absurdo desaseo no hay manera de ver con seriedad la tan “verdad histórica”.

RESQUICIOS 

Así nos lo dijeron ayer:

• Nuestra democracia está vulnerada. Hemos visto que no bastaba con compartir el poder. Hay una equivocación, la sociedad está alejada de la democracia y la ve como si no le atañera. Tenemos una sociedad marcadamente desigual y de mínima participación social. Invitamos a que vean la plataforma de Nosotrxs para que quede claro lo obvio, la sociedad tiene derechos, los cuales hay que darlos a conocer y hacerlos valer. Puede ser para algunos audaz y hasta ingenuo, lo que queremos es cambiar el estado de las cosas en el país haciendo uso de las leyes colectivamente: Dr. Mauricio Merino, coordinador general de Nosotrxs.

Posted on by Carlos Candiani in Quebradero Deje su comentario

Add a Comment

  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.