No a cualquier costo

Urge la Ley de Seguridad Interior, pero no a cualquier costo. Sin consenso nos vamos a meter en un lío mayor y en un callejón sin salda. La intención del mayoriteo nos va a llevar a definiciones en las cuales la eventualidad de una militarización, en ciertos casos, puede ser de consecuencias impredecibles.

No hay acuerdo porque están de por medio muchas formas de entender cuál debe ser el papel de las Fuerzas Armadas en el largo proceso de excepción en que se les ha enviado a las calles. Están en donde no deben estar y no hay manera de regresarlas a los cuarteles.

A quienes piensan que se debe tomar una decisión inmediata en este sentido sería bueno que preguntaran a la gente que vive en los estados donde se encuentran el Ejército y la Marina qué es lo que quiere.

Esto no es ocasión para que las Fuerzas Armadas actúen a su conveniencia, la experiencia es que al no haber protocolos de actuación se mueven bajo un terreno abiertamente pantanoso. Hacen lo que creen que debe hacerse bajo el largo estado de excepción en el que vivimos desde hace tiempo.

Por más que durante estos años al interior de las Fuerzas Armadas se ha tratado de abrir a nuevos procesos educativos y de formación para sus integrantes al final volvemos a lo mismo, no están cumpliendo las funciones que les competen ante la sociedad.

Ésta ha sido la tónica por más de diez años desde que Felipe Calderón tomó la decisión de sacar a las Fuerzas Armadas a las calles. Mientras esto ha venido sucediendo en cada vez más estados del país, las policías se han diluido pasando a un segundo plano. Se han convertido en cuerpos de seguridad cada vez más incapaces, poco útiles, y sobre todo han pasado a ser abiertamente impopulares.

Como bien apunta Ernesto López Portillo, éste es uno de nuestros grandes problemas. Poco o nada se ha hecho para dignificar a las policías. Más bien desde el mismo poder político —federal, estatal y municipal— se les ha menospreciado y de alguna manera evidenciado ante la sociedad.

Se ha partido falsamente del presupuesto de que mientras los soldados y los marinos estén en las calles los problemas de seguridad se van a contener, pasando por alto el día después y la imperiosa necesidad de visualizar el futuro del corto plazo en el que quien se deberá encargar de la seguridad es el responsable de ella, las policías.

La manera idónea y productiva de discutir la Ley de Seguridad Interior y de llegar a acuerdos trascendentes es a través de un parlamento abierto en que los legisladores escuchen en sus propias sesiones a los especialistas, que tienen mucho que decir, reflexionar y proponer.

El Legislativo ha escuchado diferentes opiniones de las y los especialistas, pero no parece que hayan sido tomadas en cuenta en los documentos finales.

Uno de los puntos que mayor polémica provoca es el que tiene que ver en cómo se debe aplicar la ley a integrantes de las Fuerzas Armadas, cuando uno de sus integrantes actúe al margen de las leyes y viole los derechos humanos de algún ciudadano; la CNDH ha documentado diferentes casos.

El regreso a los cuarteles no es un asunto que se pueda resolver pronto, el problema es que seguimos sin crear condiciones para ello, empezando por el desdén con que se sigue tratando a las policías, que es donde está la solución.

RESQUICIOS

Así nos lo dijeron ayer:

La detención de Javier Duarte es un gran símbolo que no cambia nuestra realidad cotidiana. Tenemos un largo trecho por recorrer para buscar la justicia y tener contrapesos. Lo primero que pensé cuando supe de la detención fue a cambio de qué fue por cómo se dan las cosas en el país, pero no por ello menosprecio la captura. Lo que debiera ser es un mensaje de que quien hace estas cosas debe pagar por ellas. Sí creo que debiera levantarnos un poco el ánimo la detención. El Gobierno podría empezar a quitarse el estigma de corrupción que se ha ganado: Edna Jaime, fundadora y directora general de México Evalúa.

Posted on by Carlos Candiani in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.