Encuestas, otra vez donde empezamos

Las encuestas son fotografía de un momento y quizá hasta de un estado de ánimo. También son muestra de lo que presumiblemente quiere la gente y sus anhelos cuando el tema es electoral.

Lo que ha cambiado en la confianza en las encuestas se debe a la forma en que se está viendo. Si bien se han sofisticado y son cada vez más profesionales, lo que los ciudadanos ven y perciben es que son instrumentos políticos que se utilizan para beneficiar o desprestigiar a uno u otro candidato.

No solo eso, también se usan para crear estados de ánimo entre los votantes haciendo ver los resultados como el eventual triunfo o derrota. Las empresas dedicadas a las encuestas repiten cada vez que les preguntan que trabajan con base en reglas internacionales y que son profesionales.

Sin embargo, desde hace algunos años varias de ellas siendo reconocidas han terminado por ser cuestionadas. Se han quedado lejos del resultado de las elecciones y han sido vistas como parte de un engranaje político, sin importar quién haya sido la o el ganador.

Evidentemente algo está pasando en el proceso que está rebasando a los “encuestólogos”. Un elemento a atender es verificar si las respuestas del público son serias o si se menciona cualquier nombre porque por alguna razón se quiere esconder el voto real.

¿Les creemos o no a las encuestas? Es una pregunta que no solo nos hacemos nosotros. En el mundo hay evidencia de escenarios similares.

La consulta en la Gran Bretaña sobre el Brexit terminó con un resultado que no tenía que ver con lo que decían las encuestas. No es que necesariamente estuvieran mal hechas, lo que pasa es que no se contempló que los encuestados estuvieran diciendo una cosa por otra.

Igual sucedió en Colombia. Se llevó a efecto una consulta sobre el posible fin de la guerra interna. Las encuestas mostraban que la mayoría de los colombianos presumiblemente quería la paz, el resultado mostró lo contrario.

En Estados Unidos de alguna manera pasó algo similar en las elecciones presidenciales, al final ganó Trump y ya ve cómo nos está yendo.

Esta semana se dieron a conocer dos encuestas —El Financiero y El Universal— sobre quién lleva la ventaja en la lucha por la presidencia entre quienes eventualmente pueden ser candidatos en el 2018. De los mencionados pareciera que el único que tiene segura la candidatura es el que lleva un buen tiempo en ello, López Obrador.

Los resultados de las encuestas son marcadamente diferentes. No tienen nada que ver entre ellas. Da la impresión de que se aplicaron en países distintos. A los que les fue bien en la de El Financiero les habrá durado poco la emoción al ver la de El Universal. No faltó quien vio cuchareada la del lunes, pero al ver la del martes dijo que ésa era la buena.

¿Por qué las encuestas son tan diferentes entre sí? Las dos empresas basan su trabajo en metodologías probadas y están acreditadas ante el INE. Si están jugando con algún escenario o candidato es lamentable y termina por desacreditar al ya de por sí cuestionado gremio.

No parece ser el caso, pero ya estamos en la duda, el cuestionamiento, y nos regresaron al menos al 2012.

Que alguien explique por qué son tan diferentes.

Estamos con las encuestas otra vez donde empezamos.

RESQUICIOS

Así nos lo dijeron ayer:

• Por como se dieron las cosas no fue un robo “común” ni “normal”, al momento no tenemos información. Parece ser un acto de amedrentamiento y de robo de información. Habiendo muchas cosas en la oficina, la cual estaba vacía en la hora de robo, “solo” se llevaron cinco computadoras. Las organizaciones de la sociedad civil estamos luchando por la vigencia del Estado de derecho, no tiene sentido que las autoridades nos vean como sus enemigos, no lo somos. Lo que queremos es una investigación profunda y seria. Causa en Común no va a cambiar sus directrices ni sus convicciones:

María Elena Morera, presidenta Causa en Común.

Posted on by Carlos Candiani in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 8:30 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de Ultra Noticias, que se transmite en vivo al interior de la república. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.