2018, no todo pasa por Los Pinos

La solución a los grandes problemas del país no necesariamente pasa por las elecciones del 2018. Quienes hoy suspiran se esmeran en hacernos ver que con ellos o ellas todo va a cambiar; los ciudadanos podemos irnos con la finta un tiempo, pero tarde que temprano nos llega la terca realidad.

Los políticos viven de esperanzas y promesas, es lo que venden en sus campañas. Nos la pasamos saturados de ello para al final quedarnos en el mismo lugar, en el mejor de los casos.

Vicente Fox es un caso emblemático. Fue una opción en función de varios escenarios. Se trataba de sacar al PRI a como diera lugar, al tiempo que empezó a ser visto como una alternativa a lo que vivíamos. Era desparpajado, utilizaba un lenguaje abiertamente coloquial y además ofrecía una forma distinta de gobernar.

Se le veía como un demócrata moderno y tuvo la capacidad de cambiarle la imagen al PAN, en donde la vieja guardia no lo dejaba de ver como un intruso. En muy poco tiempo nos dimos cuenta de que la salida no pasaba por Fox después de la gran apuesta que la sociedad había hecho por él.

Se trate de Fox o de quien sea es evidente que no hay manera de que desde un cargo, independientemente de su responsabilidad, se cambie la dinámica del país, todo es un proceso integral.

Por el Ejecutivo pasa solo una parte, sin duda relevante, de la gobernabilidad. Las formas en que se organiza la sociedad rebasan cada vez más la institucionalidad de la sociedad. A estas alturas ya no se le pueden vender espejitos a los ciudadanos, por más que vayan acompañados de la torta, el refresco, los vales y la infinidad de promesas.

Lo que quiere la gente es resolver en lo más que se pueda su vida. Quiere poder entrar en una dinámica que cambie el actual estado de las cosas.

La democracia le sirve a los ciudadanos en la medida en que a través de ella puedan vivir mejor. La responsabilidad de los políticos es mayúscula. La democracia es de la sociedad y hemos tratado de hacerla una forma de vida, los políticos son el eje sobre el cual se instrumenta.

En la medida en que a través de la democracia se fortalecen y alientan la justicia y la participación ciudadana y se mejore el nivel de vida adquiere una razón de ser real para la gente.

La pregunta es la misma cada vez que hay elecciones: ¿para qué quieren los y las suspirantes el poder, para qué quieren la silla? Muy pocas veces hablan de sí mismos, lo que hacen por lo general es tratar de diferenciarse de sus adversarios, lo que termina por ser una forma de definirse. Ellos y ellas son los buenos y los otros son algo así como los malos.

En medio de la marcada distancia de la sociedad hacia la actividad política y los políticos vamos a entrar de nuevo en una vorágine de elecciones. Este año y el próximo nos viene una saturación de toda índole, la cual pasa por la infinidad de promesas y por las interminables descalificaciones.

Vamos con rumbo a dos escenarios. Por un lado están los políticos, los partidos y ahora también los independientes, los cuales despotrican del sistema del cual viven o van vivir, y del otro lado están los ciudadanos los cuales son incrédulos y todo lo ven lejos.

No se ve cómo vayan a cambiar las cosas. No les pedimos milagros, más bien que nos digan cómo le van a hacer para cambiar el estado de las cosas. El país está dividido, lo cual no es una fatalidad, el problema es que las y los suspirantes nos enfrentan aún más.

Ya estamos cerca del máscara contra cabellera, a lo que se suma quien nos trae en la mira, el millonario convertido en presidente.

RESQUICIOS

Así nos lo dijeron ayer: *El problema con el consumo de drogas debe centrarse fundamentalmente entre los jóvenes. Su cerebro no termina por formarse y las consecuencias son irreversibles. Mi trabajo como neurobióloga es el de estudiar el cerebro desde el cerebro, el mío: doctora Silvia Cruz Martín del Campo, Cinvestav.

Posted on by Carlos Candiani in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.