Elvira, la migrante

Elvira Arellano llevaba varios años viviendo en Estados Unidos; había dejado Maravatío, donde había nacido, para irse al norte del país y trabajar en la maquila. Elvira quería hacer más cosas y ganar más dinero, así que tomó la decisión de cruzar la frontera. Después de estar sin papeles en varias ciudades de la Unión Americana, terminó por residir en Chicago, desde 2004.

En varias ocasiones conversamos con Elvira, una mujer fuerte que defendió sus derechos como migrante y sobre todo a su hijo Saúl, que en aquellos años tenía siete años.

Logró colocarse como trabajadora de limpieza en líneas aéreas mexicanas. “Eran horarios muy matados, pero la verdad era como sentirme en el país, podía leer los periódicos de México”, dijo. Salía de su casa como a las seis de la tarde para regresar al día siguiente a las seis de la mañana.

Elvira dejó a su pareja años atrás y se quedó sola con Saulito. Trataba de llegar por lo regular a las seis de la mañana para poder llevarlo a la escuela.

Las repercusiones de los ataques del 11 de septiembre del 2001 la alcanzaron una mañana. Estaba dormida cuando la policía entró violentamente a su casa acusándola de tener que ver con una célula terrorista. “En menos de un minuto me cambió la vida”, recalcó.

No había una sola prueba en su contra, todo era una invención en el marco de la paranoia que se vive en Estados Unidos desde el ataque a las Torres Gemelas.

Se la llevaron violentamente y como pudo colocó a Saulito con unos amigos. La tuvieron detenida cerca de 48 horas incomunicada y antes de liberarla le entregaron un citatorio para que se presentara a declarar ante la Corte, en lo que era la crónica de una expulsión anunciada. Era consciente de lo que se le venía.

Elvira tomó una riesgosa decisión. Hizo santuario en una iglesia de Chicago con Saulito, arropada por la comunidad puertorriqueña, ante lo cual la policía no podía intervenir en su contra por ley.

Estuvo cerca de un año en la iglesia y su caso se convirtió en una causa. El gobierno la quería expulsar a como diera lugar, la iglesia estaba vigilada a toda hora y no podía salir auténticamente ni a la esquina.

Las autoridades le querían incluso quitar a su hijo porque “había nacido en Estados Unidos”. Situación similar a la que se está presentando estos días ante los intentos del gobierno de Trump de separar a los hijos de los padres en la frontera.

Elvira Arellano se defendió “como una madre defiende a sus hijos”. Su caso se convirtió en emblemático y recibió un gran apoyo de organizaciones defensoras de derechos humanos y de migrantes, quienes veían en Elvira su propia vida.

Todos sabían que no se podía quedar viviendo en la iglesia a pesar del gran apoyo que tenía. Debía hacer algo que le permitiera por un lado no perder por ningún motivo a su hijo y, por el otro, llamar la atención de su caso pensando en los muchos migrantes en situación similar.

Dejó en lugar seguro a Saulito y tomó la decisión de irse en autobús a Los Ángeles, en donde se desarrollaría un mitin en su apoyo. Elvira sabía que estando tan vigilada era probable que fuera arrestada y de inmediato deportada.

Efectivamente: no llegó a Los Ángeles. En medio de un excesivo dispositivo de seguridad fue detenida, “parecía que iban tras Osama Bin Laden”, y la llevaron de inmediato a la frontera, donde fue deportada hacia Tijuana.

A partir de esa fecha Elvira Arellano ha sido una invaluable defensora de los derechos humanos y de los migrantes. Su vida cambió en un minuto, pero “hoy —nos dice— soy una mejor mujer y una mejor madre”.

Nos acordamos de ella en este 8 de marzo.

RESQUICIOS

Las mujeres trabajan 20.6 horas más que los hombres. 32.3% se destina al trabajo remunerado. 65% de su trabajo se integra por labores no remuneradas en el hogar. Esto último es la mayor demanda de justicia laboral para las mujeres: Patricia Mercado, secretaria de Gobierno de la CDMX.

Posted on by Carlos Candiani in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 8:30 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de Ultra Noticias, que se transmite en vivo al interior de la república. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
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  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.