La víspera

No hay plazo que no se cumpla. Será mañana cuando Donald Trump tome posesión como el presidente 45 de Estados Unidos. Desde el 8 de noviembre pasado en lugar de que haya certezas si algo prevalece es la incertidumbre.

Donald Trump es el presidente electo de EE. UU. que llega a su toma de posesión con los niveles de aceptación más bajos desde que existen las mediciones en esta materia. Para que se dé una idea, Barack Obama hace ocho años estaba arriba del 70 %, Trump está en este momento apenas arriba del 40 %.

El ocurrente millonario hecho presidente está por debajo de los Bush, padre e hijo, de Clinton, de Ronald Reagan e incluso de Jimmy Carter. No es la popularidad su signo de identidad, más bien lo que lo define es su capacidad de dividir y confrontar. No están en su cabeza conceptos como cohesión, diálogo y unidad.

La capital política de EE. UU. es una fortaleza de seguridad. Las medidas de control se agudizan ante la gran cantidad de rumores y la ausencia de una voz oficial que permita con certeza saber a detalle cómo será la ceremonia de mañana.

No queda claro si se va a permitir a la prensa estar cerca de la escalera donde Trump tomará posesión. No queda claro si habrá una última conferencia hoy, jueves, lo cual se ve difícil en función de los desastrosos resultados de la última. La falta de oficio que se ha visto en el equipo de Trump en estos meses es la misma que se aprecia en los preparativos de su toma de posesión.

Si algo hemos podido apreciar, en estas primeras horas de nuestra estancia en Washington, son las férreas y justificadas medidas de seguridad. Digamos que EE. UU. es una nación en donde se sabe lo que les puede pasar. Los otros elementos son la tensión y sobre todo la inquietud por las diversas manifestaciones que se han anunciado entre hoy y el sábado.

A diferencia de otros 20 de enero, en que han tomado posesión presidentes, el de mañana ya está marcado por las protestas. No es que éstas no se hayan presentado en otras ocasiones, lo que pasa es que en este caso la inconformidad hacia el presidente electo se esparce por diversas ciudades de EE. UU.

Para más de la mitad de los votantes estadounidenses sigue siendo un sinsentido que Trump haya ganado no solo por su precaria y riesgosa visión de su país y del mundo, sino porque tuvo tres millones de votos menos que Hillary Clinton.

Trump ganó con base en las singularidades de un sistema electoral caduco. Si las autoridades electorales de EE. UU. no se cuestionan por su sistema político tarde que temprano se agudizarán los riesgos y las inconformidades, las cuales cada vez serán más difíciles de controlar, algunos dirían de someter.

Estos días están programadas varias manifestaciones en diferentes ciudades de la Unión Americana. Washington, como centro político del país, está en plena ebullición y será en donde se presenten las mayores movilizaciones.

Da la impresión de que van a ser tres días sin descanso para Trump y los cuerpos de seguridad. Si algo va a estar a prueba como en pocas ocasiones será la convivencia política de la severa policía local, lo que incluye a la guardia nacional, y la de los propios manifestantes.

La marcha femenil, el sábado, es la que ha creado la mayor expectativa. Va a estar integrada por mujeres intelectuales, artistas y un gran número de mujeres que se han sentido ofendidas por Trump.

Lo que se supone debiera ser una fiesta de la política puede terminar en medio de manifestaciones, EE. UU. no está exento de ellas. Trump dará un discurso que no va a sorprender, ya se sabe que va derecho y no se quita.

Mañana se empieza a escribir desde aquí una nueva etapa de la historia cargada de incertidumbre, confusión y divisiones.

RESQUICIOS
Así nos lo dijeron ayer:

• Bye, Obama; hello, Trump. Si de algo estoy seguro es que las cosas van a cambiar. A lo mejor no es tan malo el cambio, no sabemos, pero hay que decir bye, Obama, hello, Trump: Ahid Bassart, taxista (68 dls. del aeropuerto al centro).

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 8:30 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de Ultra Noticias, que se transmite en vivo al interior de la república. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.