Voy derecho y no me quito

Más que una conferencia de prensa, lo que hizo Donald Trump ayer fue lanzar todo tipo de amenazas, no hubo quien la librara.

Un día antes el todavía presidente Obama ofreció una cátedra de lo que deben ser el ejercicio político y la dignidad con base en su larga experiencia política, y en función de los ocho años que lleva en la Casa Blanca.

En menos de 24 horas Trump hizo exactamente lo contrario. En poco más de hora y media se dedicó a agredir y a destruir. Poco le importaron los necesarios puentes para construir y sumar para poder cohesionar al inicio de su mandato.

Al final va a gobernar para todos, lo que incluye a la mitad de la población estadounidense que no votó por él. Es evidente que esto no le importa y que así se va a manejar mientras esté en el centro del poder político, el económico lo tiene aunque lo delegue en sus hijos, bajo la máxima del “voy derecho y no me quito…”.

Suponer que Trump va a cambiar no es solo absurdo, también es irresponsable. El presidente electo no va a cejar en su empeño por cerrar las puertas de EE. UU. al mundo. Tiene en su lista a quienes han “debilitado” y agredido” a la Unión Americana.

No razona, actúa sin entender las consecuencias de sus actos, los cuales ya se pueden apreciar y eso que todavía no toma posesión como presidente. La única manera en que Trump pueda evitar males mayores será a través de los equilibrios existentes, escritos y no escritos, en EE. UU.

Los equilibrios son la única forma para que EE. UU. y el mundo no entren en una vía sin regreso. Trump está actuando, sin formalmente gobernar, como si fuera un dictador. Es solo el inicio.

Hace algunas semanas preguntaron a Carlos Slim sobre los problemas que le venían a México por Trump. Pausadamente el ingeniero respondió que si a alguien le debiera preocupar la victoria es a los propios estadounidenses. Aseguró que el papel de EE. UU. es vital para el mundo y que los precarios equilibrios no pueden estar sujetos a ocurrencias. Los riesgos los correría antes que nadie la Unión Americana, dijo.

Ayer Trump ratificó lo que algunos interpretaron cándidamente hace algunos días como cambio de señales: el muro, lo dejó otra vez en claro, va a ser construido y “lo van a pagar los mexicanos”. Ahora habrá que ver cómo responde el gobierno mexicano siendo que de las pocas cosas en que ha sido consistente en el tema Trump es que el país no lo va a pagar. El aprendiz de canciller incluso argumentó que es un asunto de “dignidad”.

Trump tiene un elemento a favor sobre México. Independientemente de que en forma desmesurada haya elogiado a los “inteligentes” políticos mexicanos, al gobierno de Peña Nieto, y que “ame” a los mexicanos —expresión que nos recordó a Don King—, es muy probable que al tener un diagnóstico sobre el país tenga claro cómo andamos.

Debe saber que estamos divididos y que no hay cohesión interna. Nuestra división puede terminar por ser una ventaja para Trump.

No hay indicios de que se esté entendiendo internamente lo que ya está pasando. Los partidos están confusos con el tema. Da la impresión de que están apostando por un cambio en Trump. Debe entenderse de una vez por todas que esto no va a pasar.

Al estar en el “voy derecho y no me quito”, que ratificó en su conferencia de prensa de ayer, Trump ya no está engañando a nadie, sobre advertencia no hay engaño.

Los suspirantes por el 2018 se debieron preguntar desde hace tiempo, suponemos, qué hacer con Trump de vecino. Quien gane, antes de sentarse en la silla del águila, pudiera que tener que pagar un muro, gobernar con mexicanos expulsados, con una industria automotriz en crisis y un TLC abierto.

Ya no hay que darle vueltas, lo de Trump va en serio. Lo contrario es, a estas alturas, irresponsable.

RESQUICIOS
Así nos dijeron ayer:

Pensamos que la gente en vacaciones podía seguir atenta a lo que pasa. Llevo más de 20 entrevistas desde hace tres semanas y no han tenido efecto… por eso estamos aquí: José Antonio González Anaya, director de Pemex.

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 8:30 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de Ultra Noticias, que se transmite en vivo al interior de la república. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.