La pesadilla lleva diez años

Las fuerzas armadas vienen desde hace tiempo manifestando su abierta inconformidad por estar en las calles. No es nuevo lo que planteó el secretario de Marina el 20 de noviembre ni el mensaje que dio el titular de la Defensa, que no conferencia de prensa, la semana pasada.

La diferencia está en que los planteamientos se hacen cada vez con mayor frecuencia y vehemencia. Lo que hemos escuchado es similar a los que hicieron los secretarios de Marina, Defensa y especialistas en el pasado sexenio.

Al tema se le ha administrado porque se parte de la falsa premisa de que el problema se contiene teniendo a las fuerzas armadas en las calles. La estrategia era, en algún sentido lo sigue siendo, solo de reactiva.

No se diseñó un proceso que desplegara a las fuerzas armadas fuera de los cuarteles solo por un tiempo perentorio. El saldo es brutal y lo peor es que colocamos a las fuerzas armadas en las calles como si en ello estuviera la solución. Lo que se ha hecho es exponerlas y desgastarlas, como los mismos militares lo han reconocido.

Lo más es que las cosas han cambiado poco o nada. El saldo en números es terrible. Catalina Pérez Correa, del CIDE, lo documenta: “[…] la guerra contra las drogas en México es grave. En diez años hemos acumulado más de 200 mil homicidios, más de 28 mil personas desaparecidas, los feminicidios han aumentado con expresiones de violencia cada vez más atroces y hay cientos de miles de personas desplazadas de sus hogares. Los datos muestran que la ruta que emprendió Felipe Calderón y que ha continuado Enrique Peña Nieto es equivocada”.

El problema ante el que estamos ahora está en la definición de un marco legal. No se puede legislar otorgándole a las fuerzas armadas una especie de carta abierta bajo la definición de estado de excepción.

Lo primero que se tiene que poner sobre la mesa es la búsqueda de que las fuerzas armadas regresen a los cuarteles. No es normal que estén en las calles, lo excepcional es que esté pasando lo que estamos viviendo.

Si militarizamos bajo la idea de estado de excepción y todo lo dejamos en manos de los militares las consecuencias pueden trastocar de manera severa los fundamentos de la vida democrática y civil de la sociedad.

Catalina Pérez Correa ve críticamente los proyectos que se van a discutir en el Legislativo: “Los frenos y contrapesos que plantea el proyecto son casi inexistentes. El papel de Congreso y el Poder Judicial son limitados cuando deberían ser proactivos, de vigilancia extrema y respuesta inmediata ante cualquier violación de los derechos humanos… Es grave que el proyecto asuma que las fuerzas armadas y el Ejecutivo se autovigilarán y limitarán el uso de la fuerza”.

Queda muy claro que no es el momento para que las fuerzas armadas dejen de cumplir las funciones que se les han pedido y hasta exigido. Hacerlo, se sabe, es dejar a muchos ciudadanos auténticamente a la intemperie en materia de seguridad.

El escenario bajo el cual estamos obliga a pensar en varios tiempos. El inmediato es la creación del marco legal y junto con ello la calendarización para que defina el regreso de las fuerzas armadas a los cuarteles. Los militares han hecho posible que la pesadilla de estos diez años sea un poco menos severa, pero no son el eje sobre el cual debamos sustentar la gran solución.

RESQUICIOS
Así nos lo dijeron ayer:

* Este año la afluencia a la Basílica ha sido mucho mayor que otros años y esto de seguro se debe a la crisis que vivimos; se parece a lo vivido en el 94-95, en donde hasta se “apareció” una supuesta virgen en el Metro. Hay una relación efectiva de un manto protector cuando las cosas andan mal y por ello se acude a la guadalupana en búsqueda de consuelo y agradecimiento, y también como un intercambio de bienes espirituales. Es increíble cómo los migrantes encuentran a la madre en el exilio en la virgen: Bernardo Barranco, sociólogo, especialista en religiones.

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 8:30 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de Ultra Noticias, que se transmite en vivo al interior de la república. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.