AMLO, ¿ahora sí?

El abierto desgaste por el que pasan el presidente y el PRI tarde o temprano tendrá consecuencias. En algunos procesos electorales ya se vio y también se aprecia de manera clara revisando los bajos niveles de aceptación que tiene el Peña Nieto.

En los dos años que quedan da la impresión que a lo más que puede llegar el régimen es a frenar el deterioro, se ve realmente complicado que se pueda revertir lo que se ve, piensa y siente.

La manera en que se va a cobrar todo lo vivido a lo largo de estos cuatro años va a ser en las urnas. Existe una idea y una percepción profundamente enquistada en la sociedad de que el PRI no va a ganar.

El voto de los ciudadanos en las elecciones del 2018 parece perfilarse en dos vías. Votar a favor de un o una candidata y sobre todo votar en contra del PRI. Así como en otras ocasiones, la memoria colectiva pasaba al olvido, en esta ocasión todo está muy a flor de piel con un nuevo elemento que se encarga de que no se olviden las cosas: las redes sociales.

Quien más se puede beneficiar de todo esto es López Obrador. No hay encuesta que no lo tenga bien colocado. La de ayer en Reforma de nuevo lo ubica a la cabeza, quizá a ésta sí le crea el tabasqueño, porque cuando no lo ponen en primer lugar asegura que las encuestas están amañadas o cuchareadas.

Está claro que López Obrador está en una posición de privilegio antes de que empiece formalmente el proceso electoral. Es junto con Peña Nieto el político más conocido en el país, anda sobre el 93 por ciento.

Lo que lo coloca en una posición complicada y de riesgo es que tiene un número muy alto de detractores. Suma muchas opiniones en contra, las cuales llegan a ser casi del mismo número que las que lo apoyan. López Obrador es un político que provoca enormes controversias, las cuales no necesariamente le hacen bien.

Es un personaje que divide y crea en su entorno abiertas polarizaciones sociales. No es un político que una. Su discurso de ayer confirma lo que se dice en esta materia.

Aseguró que hay que decidirse entre Morena y la mafia del poder, dicho de otra manera, o estás conmigo o estás contra mí. Esta mirada maniquea termina colocándolo como una especie de tótem que define desde el púlpito quiénes son los buenos y quiénes los malos. No hay matices ni diferencias, todo es como él lo plantea.

En un país tan dividido y heterogéneo como el nuestro, matices y diferencias son lo que nos fortalece. Dividirnos entre buenos y malos no ayuda, más bien termina por dividirnos más y así no va a poder gobernar en caso de que triunfe. Si López Obrador sigue con estos afanes, lo que va a lograr es que se incrementen las opiniones en su contra y no le alcance para ganar.

Es probable que AMLO esté en una posición de privilegio como nunca antes la tuvo. Su gran enemigo puede de nuevo terminar siendo él mismo. En las pasadas elecciones, sobre todo en la del 2006, dilapidó una buena ventaja, a lo que se sumó el abierto apoyo de Vicente Fox a Felipe Calderón desde Los Pinos. Está en un lugar inmejorable en la parrilla de salida por la Presidencia.

El PRI no ha hecho movimientos, aunque ya se alcanzan a ver golpes bajos al interior del gabinete, a pesar de que el Presidente pidió que nadie se mueva. Llegado el momento es obvio que gobierno y partido van a echar andar su conocida maquinaria, pero con todo y esto López Obrador se ve fuerte y sigue sumando simpatías ante los singulares estados de ánimo que hay en el país.

Se están juntando los escenarios que lleven a AMLO a la presidencia. El problema que va a tener será el de siempre, él puede ser su mejor enemigo. Existe un hartazgo a nivel nacional que López Obrador ha sabido canalizar; quizá ahora sí.

RESQUICIOS
Así lo dijeron el sábado:

Vinimos porque el Chapecoense está en nuestro corazón, es nuestra familia. La lluvia no nos ha parado porque teníamos muchas ganas de llorarlos y despedirlos: Patricia Carraro, cajera.

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 8:30 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de Ultra Noticias, que se transmite en vivo al interior de la república. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.