Las primeras consecuencias

Nos la hemos pasado especulando sobre lo que puede ocurrir con la relación México-Estados Unidos ante la victoria de Donald Trump porque sabemos que lo que viene va a ser inevitablemente serio y de consecuencias.

En lo que no hemos reparado es en cómo podrían verse afectados nuestros propios procesos internos derivado de lo que ha sucedido a lo largo de las campañas y la elección en EE. UU. Durante varios meses se llevó a cabo una campaña contra Trump entre legisladores, políticos, funcionarios, partidos políticos, actrices y actores, deportistas y periodistas, que muy probablemente se cobrará y que tarde que temprano podría tener consecuencias.

La campaña contra Trump se intensificó en el país ante la eventualidad del triunfo de Hillary Clinton. Recordemos que días antes de la elección, con todo y el factor FBI, se daba por sentada la victoria de la demócrata. Los adjetivos contra Trump, la gran mayoría de ellos merecida, se intensificaron bajo el supuesto de que Hillary sería la presidenta.

Todo lo que se expresaba en contra de Trump tenía su razón de ser. Por un lado se fueron sumando argumentos y respuestas a sus peligrosas ocurrencias, y por el otro porque empezó a imperar la idea de que iba a perder, ante lo que se dejaron venir razones y adjetivos sin ton ni son en contra del millonario.

Hubo una gran militancia contra Trump e hicimos de Hillary Clinton nuestra candidata, en una elección que en sentido estricto no era nuestra. Algunos legisladores hasta se mandaron a hacer playeras de apoyo a Clinton, las cuales se pusieron en el Congreso; poco faltó para que asistieran a los mítines de la demócrata.

Con matices, algo similar sucedió en algunos casos con el periodismo, al cual le están pasando la cuenta. La discusión que se suscitó hace algunos meses sobre cómo deberían ejercer su profesión los periodistas ante la elección en EE. UU., a lo que se suma la misma discusión en asuntos delicados y de riesgo de carácter nacional, colocó en la mesa el tema de las causas y la militancia de los periodistas.

La visita de Trump dio pistas de lo que puede pasar cuando se echa por delante la militancia, lo que no hubiera sido diferente si hubiera ganado Hillary. La cuestión es desde dónde debe ver el periodismo un proceso como el de EE. UU. De entrada está claro que en la forma en que se informe está la divisa de identidad.

Si bien los ánimos estaban y siguen caldeados la pregunta es no solo para este proceso, sino para cualquier otro: ¿de qué y cómo debe informar el periodista sobre un proceso tan incómodo, de tantas vertientes y de evidentes consecuencias? La pregunta se extiende a cualquier otro tema que se encuentre en los límites de las pasiones y la controversia.

La divisa es la información documentada y plural. Para lo que sirve es para fortalecer aquello que se quiere denunciar y que ofrezca a las audiencias elementos y referentes para informarse y tener una opinión que le permita entender los hechos.

Algo que sucedió con la victoria de Trump es que se fue construyendo su presunta derrota con base en una narrativa que estaba en los terrenos de lo que se deseaba más que en lo que estaba ocurriendo entre la sociedad estadounidense. Quizá la militancia provocó que se informara sobre escenarios que no tenían un referente real con lo que estaba pasando por la cabeza de los electores.

Lo otro que hay que atender es que ante la reacción que se ha dado en el país frente a la elección, podría darse el caso de que, desde el vecino país, periodistas, legisladores y en general ciudadanos inviten a que en las elecciones del 2018 en México se apoye a uno u otro candidato. Más nos vale ni hacer gestos ante la posibilidad de que se echara a andar a los simpatizantes de Trump.

Todo es inédito; nuestra reacción, el resultado y lo que viene.

RESQUICIOS
Así nos lo dijeron ayer:

No nos vengan con que no hay dinero para enfrentar la crisis migratoria con las decisiones de Trump: Leticia Calderón Chelius, Instituto Mora.

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 8:30 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de Ultra Noticias, que se transmite en vivo al interior de la república. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.