Sobre advertencia no hay engaño

Donald Trump confirmó el domingo que la expulsión de migrantes va en firme. Es cuestión de tiempo para que cumpla su muy cantada amenaza que alentó a muchos a votar por él. Trump tiene en la mira a entre dos y tres millones de migrantes, mayoritariamente mexicanos.

El criterio para tomar la decisión no queda todavía claro. Dice Trump que serán aquellos que tengan antecedentes penales o que hayan tenido dificultades con las autoridades de su país. No queda claro quiénes puedan ser sujetos bajo este criterio, lo que podría llevar a que cualquiera pudiera estar en la lista.

Lo que sí es un hecho es que la amenaza se va a cumplir y, si bien las expulsiones no van a ser de un día a otro, nuestro país tiene que prepararse ante un hecho inédito. De que va a pasar va a pasar.

No venimos de escenarios favorables en el tema, recordemos que Barack Obama ha expulsado a lo largo de sus ocho años de gobierno a poco más de dos millones de migrantes. La diferencia, por decirlo de alguna manera, son los signos políticos que se mandan detrás de las decisiones del presidente electo y del que se va.

El hecho podría ser el mismo; sin embargo, detrás de la política de Obama se encontraba la posibilidad de lograr una reforma migratoria, la cual ya se vio que no fue y tenga por seguro que no será.

Donald Trump va a tratar de apurar las expulsiones lo más que pueda. Lo tiene que hacer para demostrar a sus electores que cumple lo que promete y porque es un convencido de que hay que “limpiar” a EE. UU. y cree que ésta es una de las formas de hacerlo.

Quizá este problema sea el primero que enfrente el país con Trump en el poder. Luego vendrán los económicos, como el de la industria automotriz, el TLC, los impuestos del 35 % y todo lo que se le vaya ocurriendo al señor de las ocurrencias.

De alguna u otra manera vamos teniendo una idea de lo que se puede venir. Hay mucho en todo esto de inédito; sin embargo, ya existen pistas claras de lo que se nos va a dejar venir. Es un hecho que en muy poco tiempo se van a abrir diversos frentes.

Ubiquemos en primer lugar el tema migratorio. Hay que diseñar una estrategia que permita resolver los problemas que se van a tener en la frontera y en un segundo momento cómo vamos a integrar a los migrantes en el país.

Muchos de los paisanos que van a mandar a México llevan años fuera de aquí. Algunos fueron llevados desde muy pequeños a EE. UU. y no recuerdan nada de su pasado de niños, no tienen idea ni de dónde vivían.

Todo en su vida va a cambiar. Desde las costumbres y la forma de expresarse hasta el hecho de que van a pasar de ganar dólares a ganar pesos. El proceso de adaptación no va a ser nada fácil, a lo que se suma que el país está urgido de que en el muy corto plazo les pueda ofrecer empleos.

Va a ser una batalla contra el tiempo. La reacción del gobierno, pero sobre todo la acción, puede ser una de las claves para atenuar el problema. La expulsión además de ser un acto inamistoso y agresivo, como también lo ha sido en algún sentido lo hecho por Obama, obliga al gobierno a asumir una defensa como nunca antes de los mexicanos en EE. UU.

Todas las señales están mandadas y ya no hay manera de decirse sorprendido ante lo que viene. Ya nos avisaron de lo que van a hacer y poco o nada les importa nuestra opinión. El gobierno debe establecer un programa de acción y reacción que incluya a la sociedad a pesar de que su capacidad de convocatoria sea escasa. Es tiempo de actuar en lo interno y acercarse a los foros internacionales antes de que llegue el agresivo e inamistoso problema, sobre advertencia no hay engaño.

RESQUICIOS
Así nos lo dijeron ayer:

* Si Javier Duarte quiere regresar lo debe avalar el Congreso de Veracruz. El caso es uno de los más cínicos de corrupción que yo haya conocido. Supongo que la PGR debe tener a estas alturas un expediente muy bien armado. Me parece una burla si Javier Duarte quiere volver: María Marván, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 8:30 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de Ultra Noticias, que se transmite en vivo al interior de la república. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.