La muerte y la fiesta

La despedida a Juan Gabriel muestra lo que un personaje dedicado a una actividad como la música puede significar para la gente. Su mayor mérito estaba en su muy cercana relación con sus seguidores. Era de ellas y ellos y se debía a ellas y a ellos.

La relación que guarda la gente con un personaje de esta naturaleza nunca termina por quedar claro cómo se establece, pero lo que queda claro es que cuando detona no hay manera de que se rompa. Tiene que pasar algo verdaderamente grave y fuerte para ello.

La relación parte del anonimato. Los seguidores de Juan Gabriel se mimetizan a tal grado que lo hacen suyo y pasan del seguimiento al fanatismo. Juan Gabriel nunca terminó por ser plenamente consciente de lo que significaba para la gente.

Lo intuía cuando veía y sentía en sus conciertos y con la gran cantidad de discos que vendía. Sin embargo, sólo sus seguidores sabían y saben lo que significan en sus vidas la música, los conciertos, la vestimenta, los bailes y todo lo que rodeaba a Juan Gabriel.

Desde el día de su muerte, motivos no han faltado a sus seguidores, particularmente en Ciudad Juárez y en la Ciudad de México, para llorarlo, recordarlo, imitarlo y cantarle. En algún sentido de lo que se trata era y sigue siendo la fiesta, elemento de definición de la vida y obra de Juan Gabriel.

Cada quien ha venido haciendo esta fiesta como mejor le viene; sin embargo, lo que está a la vista a lo largo de estos días es que la fiesta, la pachanga pública en la cual se toman las calles, ha servido a los medios y a las redes para exprimirla, desatarla y además motivarla.

Una de las razones por las cuales Juan Gabriel se convirtió en un referente es probable que tenga que ver con las letras de sus canciones y con su desparpajada personalidad. Hablaba de situaciones cotidianas que tienen qué ver directamente con la vida de cualquier persona, sin importar su condición socioeconómica o su profesión. Todo tenía qu ver de alguna u otra forma con cada uno de nosotros y más cuando la noche se iba alargando.

Juan Gabriel tenía bien tomado el pulso de lo que la gente quería y esperaba, no desilusionaba a nadie sin importar el lugar en que se presentara. Sus conciertos tenían una certeza, la hora de inicio, y una muy grata incertidumbre, la hora en que acabarían: nunca se sabía cuánto podían durar.

Para seguir y analizar a futuro está lo que han intentado hacer estos días las televisoras al apoderarse de un personaje que en definitiva no es de ellas. Lo importante para la televisión es el rating y para ello le han dedicado horas a la muerte del compositor y cantante, importándoles poco o nada el haber tronado su siempre defendible e intocada programación.

El fenómeno Juan Gabriel está por encima de ello. Por más que la televisión esté presente la diferencia radica en lo que significa para la gente, con tele o sin ella. Está en el imaginario colectivo porque se fue convirtiendo en un signo de identidad de todos nosotros.

Sus canciones eran interpretadas como cada quien quería. La comunidad gay lo tuvo como su aliado porque Juan Gabriel no tuvo freno alguno para cantar lo que quería y sentía, lo cual tenía un elemento de identidad con esa comunidad en tiempos, los cuales no han terminado por irse, de cerrazón e intransigencia.

Juan Gabriel se la pasó jugando a pesar de sus adversidades de niñez y juventud. Por lo general se le agradece a medianoche y en la fiesta, da la impresión de que eso era lo que quería. Ver a la vida como un juego y verla, como decía, “positiva”.

RESQUICIOS

Así nos lo dijeron ayer:

* El futuro no es nada bueno, los indicadores generales no lo son. Lo mejor son los consumos familiares, pero van disminuyendo. EE. UU. no nos está comprando insumo por la fortaleza del dólar. En el presupuesto le van a pegar a todo, el escenario es de poco crecimiento. Por lo menos no estamos en recesión: Jonathan Heat, economista y articulista del IMEF.

Posted on by Staff in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 8:30 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de Ultra Noticias, que se transmite en vivo al interior de la república. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.