Nikki y Abbey

Río de Janeiro. Día 13.-En medio de la adrenalina, la competencia y los intensos deseos de ganar, a veces sin preguntarse cómo se logra, a los atletas les cuesta trabajo darse una pausa o un momento de reflexión en plena prueba.

Están en el proceso de conocer en dónde están con ellos mismos. Están intentando ganar y para ello sus adversarios son a quienes tienen que dominar y vencer, muchas veces sin importar el cómo. El juego limpio y el espíritu deportivo a menudo pasa a ser más una aspiración que una realidad.

Los atletas entran en dinámicas complejas en las competencias, a grado tal que se pierden por la obsesión de ganar. Se ha ido tomando conciencia de que la forma en que se consigue la victoria es igual de importante que la victoria misma.

No es fácil pensar en plena competencia cuando se va ganando una prueba, cuando se está en posibilidad de mejorar o cuando se juega una final, en medio de pasiones desbordadas y nacionalismos desbocados en las tribunas y en las calles.

Algunos hacen fiesta cuando meten un gol con la mano, como pasó con Maradona en el Mundial de 1986, pero también hay quienes reconocen sus faltas e incluso se las hacen saber a los árbitros.

El juego limpio termina por ser una forma y actitud de vida. Va de la mano con la manera en que se prepara a los atletas y también con lo que ellas y ellos hayan visto y aprendido en su infancia.

El lunes aquí en Río en la prueba de los cinco mil metros se presentó un hecho que dignifica al juego limpio. Nikki Hamblin, de Nueva Zelanda, y Abbey D´ Agostino, de Estados Unidos, estaban en el grueso del pelotón en donde muchas veces los tropezones llegan a ser involuntarios, es el tránsito de piernas.

Tratando de avanzar sobre la pista chocaron lo que provocó que cayeran. La estadounidense se llevó la peor parte. Hamblin, en cuanto se levantó, se echó a correr, pero se dio cuenta que a D ´Agostino le estaba costando trabajo hacerlo.

La neozelandesa se detuvo y le ayudó a seguir en la carrera viendo cómo el pelotón se convertía en algo definitivamente inalcanzable. Las competidoras se ayudaban después del inesperado incidente. Se dieron cuenta y de cualquier manera terminaron la prueba en medio de una sonora y justificada ovación en el estadio.

Llegando a la meta se abrazaron y se retiraron con cara de satisfacción. Sabían que estaban eliminadas después de años de entrenamientos y dedicación al deporte como forma de vida, pero también sabían que lo que habían hecho le daba al deporte dignidad, valor y sentido.

El viral incidente no podía terminar mejor. El COI decidió de manera sensible e inteligente que las dos atletas pasaran a la siguiente fase de la prueba de los cinco mil metros. (Abbey no lo podrá hacer, su lesión es seria)

El argumento del COI es lo de menos. Como iba la carrera, dice el comunicado, iban a calificar si no se hubiera presentado el choque en el mar de piernas. Sea cierto o no, todos y todas las queríamos ver de nuevo juntas y en la pista.

Dignificaron al deporte, nos admiraron y nos hicieron ver que el triunfo y la derrota pueden ir y venir, lo que no puede ir y venir es la forma en que se compite.

SIGUE LA MATA DANDO

Cuando por fin los atletas mexicanos sacan más o menos la cabeza, los dirigentes de nuevo se meten en el callejón a fajarse.

Que si la chamarra que traía Itzel Manjarrez no está oficialmente registrada. Que si el boteo de los boxeadores fue una farsa. Que si les tuvieron que retirar penosamente al personal de la Conade sus acreditaciones por grabar aspectos de los deportistas mexicanos, cuando sabían que lo tenían estrictamente prohibido. Que el legislativo tomó intempestivamente conciencia del relajo que hay en el deporte mexicano y entonces se da golpes de pecho y llamó a comparecer al director de la Conade.
Así ni cómo…

RESQUICIOS
Así lo dijeron ayer:
* Si bien mis acciones fueron instintivas, la única explicación que encuentro es que Dios preparó mi corazón para que respondiera de esa forma.
Abbey D´Agostino. Atleta, EE. UU.

Posted on by Staff in Juegos Olímpicos, Quebradero Deje su comentario

Add a Comment

  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 8:30 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de Ultra Noticias, que se transmite en vivo al interior de la república. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.