Se veía venir

Dicen que no fue regaño pero a la mayoría le quedó claro que lo parecía. Dicen que no había un solo destinatario, más bien se presume que el discurso del papa en Catedral buscaba hacer una revisión crítica de la Iglesia católica en su conjunto. Sin embargo, en medio de las inevitables especulaciones e historia recientes y lejanas, todos voltearon a ver a Norberto Rivera, quien se afanaba por acercarse al papa. Federico Lombardi, vocero del papa, trató de atemperar los ánimos, aseguró que por ningún motivo fue un “regaño”. Como sea, la jerarquía quedó sacudida por la sencilla razón de que al papa nadie le podía impugnar, regatear o contradecir lo que dijo.

Francisco habló con claridad sobre un conjunto de situaciones en las que ha caído la jerarquía de la Iglesia. Se ha olvidado de los pobres; está marcadamente cerca del poder; vive ostentosamente como “faraones”; impugna dentro de la iglesia o aísla a quienes se solidarizan con los migrantes, a quienes ayudan en albergues, que son críticos del gobierno y de la forma en que se dirigen las instituciones (entre las que se incluye evidentemente la Iglesia). Alejandro Solalinde y Raúl Vera pueden hablar de ello.

Conversando con personas del círculo de amistades y colaboradores directos del papa, nos aseguran que los temas tratados en la Catedral están en la cabeza de Francisco desde hace varios años. Quizá haya matices en la forma en que se ve a los jerarcas, pero en lo que existe plena coincidencia es en un sacerdote emblemático: don Samuel Ruiz. Un hombre cercano al Papa al hablar de él nos dijo: “La Iglesia mexicana y quizá también el Vaticano lo trataron realmente mal”; está es una de las razones papales para visitar su tumba en San Cristóbal de las Casas.

Regaño o no, más le vale a aquellos a quienes estuvieron dirigidas las palabras de Francisco que hagan acuse de recibo, no habrá segunda llamada.

 

DOS RECEPCIONES, DOS

El viernes en el Hangar Presidencial bien se pudo parafrasear a John Lennon cuando en un concierto de los Beatles en Londres dijo que los de arriba aplaudan con sus manos y los de abajo con sus joyas. La gente que quiere ver el papa estaba fuera del hangar, las empezó a ver por las calles de la Ciudad de México cuando se dirigía a la Nunciatura.

La parafernalia propia de un programa de televisión, con todo y cantantes, se vivió la noche del viernes en el aeropuerto.

El papa venía realmente emocionado de La Habana. En el avión nos lo hizo ver, es un día “histórico” para las iglesia católica y ortodoxa, dijo. Esa emoción requirió de un proceso de transformación y cambio de switch al llegar a México. A la cordialidad se le sumó una evitable puesta en escena con todo y cantantes.

El sábado escuchamos dos discursos profundos, interesantes y bien construidos. Peña Nieto corrió riesgos al no dejar dudas sobre la importancia que le concede a la palabra de Francisco. La empatía que mostró el presidente hacia el papa lo obliga a colocar en la agenda nacional los temas sustanciales para el pontífice, pero no solo es ello, es también la forma en que los entiende y aborda; Peña Nieto lo dijo: “La causa del papa es la causa de México”.

 

ECATEPEC: GENTE, GENTE Y MÁS GENTE…

Antes de aterrizar en Ecatepec, Francisco pidió que el helicóptero que lo llevaba al Caracol, el gran predio en que estaban esperándolo 320 mil personas o más, diera una vuelta por la zona para darse una idea clara de lo que le habían contado sobre la concentración social en Ecatepec.

Quería ver la gran cantidad de gente que desde el sábado por la tarde y noche había llegado al Caracol, donde las temperaturas estaban entre 2 y 3 grados bajo cero. Ayer al mediodía el sol pegaba de manera inclemente pero nadie, absolutamente nadie, se movía de los lugares que tanto trabajo les había costado conquistar desde horas o días antes.

¿Qué es lo que puede pasar por la cabeza de 320 mil personas o más que están dispuestas a pasar la noche como la pasaron para ver al papa, si pueden, o verlo a 400 metros de donde se encuentran?

Es una pregunta que no es nueva y no es nada fácil responder. Para hacerlo se deben sumar muchos elementos de las ciencias sociales, a lo que no estaría mal agregar el uso del sentido común. Lo que es un hecho es que en estos primeros días de la visita, la gran virtud que está teniendo es que los discursos del papa nos han llevado a pensar en nuestros problemas, no solo bajo los efectos sino, sobre todo, por las causas de ellos.

Tarde que temprano vamos a terminar haciéndonos las preguntas a nosotros mismos en lugar de hacérselas al papa, quien, nos se olvide, se va el próximo miércoles de regreso a Roma.

 

COLOFÓN

Está para no olvidar y reflexionar lo que dijo el papa sobre las nuevas tecnologías: acercan a los que están lejos y alejan a los que están cerca.

Posted on by Javier Solórzano in Francisco en México, Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 8:30 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de Ultra Noticias, que se transmite en vivo al interior de la república. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
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  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
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