Periodismo y futuro

Si el presente no es fácil de entender supongo que está difícil visulizar el futuro. Es complicado por muchos motivos, empezando porque en los últimos 10 años en materia de desarrollo de nuevas tecnologías parece que ha pasado todo, lo que ha llevado a un cambio que ha alcanzado nuestra cotidianidad.

Los grandes consorcios de los medios de comunicación tienen que estar imaginando qué hacer ante la avalancha, al tiempo que deben deshacerse de algunos de los viejos mecanismos bajo los que actuaban. Hoy un consorcio de medios de comunicación tiene salidas en otras áreas como bancos, telefonía, internet y hasta el deporte, pero en lo que corresponde al desarrollo de la televisión y su concentración de poder, es evidente que está en su mayor transformación, la más trascendente desde su nacimiento.

La estructura dominante ha entrado inevitablemente en los terrenos de la competencia y de las producciones independendientes, las series de televisión son uno de los nuevos grandes protagonistas. Cineastas, escritores y actores han encontrado como nunca antes un espacio firme en la televisión, a la cual en más de alguna ocasión menospreciaron, no sin cierta razón.

Han cambido las fórmulas porque las nuevas tecnologías han democratizado, en algún sentido, las posibilidades y capacidades de comunicar. Hay nuevos jugadores y nuevos grupos que están apostando por nuevas fórmulas y que están obligando a las grandes cadenas a intentar reinventarse. Lo que pareciera un hecho es que los actuales modelos de comunicación, desde la perspectiva política y de negocios, están por irse y en algunos casos están dando sus últimas y desesperadas batallas.

El futuro del periodismo pasa por estas nuevas fórmulas. Se están acabando los tiempos de la verdad única, lo que va a ir llevando a los gobiernos a cuestionarse por sus históricas complicidades con los consorcios de los medios de comunicación, algunos de hecho ya lo vienen haciendo. Lo que puede pasar con Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, en Nuevo León puede ser quizá parte de un nuevo modelo. El próximo gobernador ha ofrecido cambios en la relación medios-gobierno, y no olvidemos que ganó la elección sin tener, ni por asomo, a los grandes medios —estatales y nacionales— de su lado.

¿Qué puede pasar con el periodismo de futuro? Las nuevas tecnologías se convirtieron en un parteaguas para el periodismo. Un parteaguas significa que históricamente el periodismo en su estructura de poder ha estado en manos de un solo grupo o de pocos grupos. Las cosas van cambiando estos modelos porque hemos entrado a los tiempos en que los ciudadanos tienen en su mano la posibilidad de informar. La televisión como la vemos en países como el nuestro, va a tener cada vez menos vigencia. Sociedades como la mexicana, bajo condiciones económicas adversas, le ayudarán a alargale la vida hasta que deje de ser omnipresente.

Las cosas están en rumbo de nuevos escenarios. Para que veamos un periodismo bajo nuevas reglas se requiere de tiempo, el cual vaya acompañado de la consolidación de cambios integrales en el país; una cosa lleva a la otra, aunque a menudo el periodismo se mueva por sus propios rumbos.

Hay algunas preguntas que no tienen todavía respuesta. Si hace 20 años hubiéramos sido convocados a pensar el futuro del periodismo, nuestras respuestas hubieran sido definitivamente otras. El gran desarrollo tecnológico cambió los paradigmas en la forma y en algún sentido en el fondo. Sin embargo, desde siempre el periodismo tendrá que seguir pasando por sus básicos que le dan origen y sentido. Tendremos que actuar bajo el qué, quién, cómo, dónde, cuándo y, hoy más que nunca, el porqué. Esto responde a lo escencial para establecer comunicación e informar a las audiencias.

Si se quiere, a la pantalla se le pueden poner todo tipo de juguetitos, si se quiere entregamos a la población teles digitales para que puedan ver todo lo habido y por haber, si quieren llenamos de tablets a la sociedad y de celulares para que, entre otras cosas, tengan a la mano sus 140 caracteres listos para dispararse, pero lo cierto es que el nombre del juego es y sigue siendo “el contenido”.

Para imaginar el futuro, partamos de que independientemente del desarrollo de las nuevas tecnologías, el nombre del juego es el contenido y la imperiosa necesidad de que sea plural, libre, democrático y transparente.

La razón por la cual los medios de comunicación están tratando de cambiar es que han aparecido nuevos públicos con nuevas mentalidades y formas de socializarse. Las nuevas tecnologías están creando nuevos públicos con nuevos intereses y nuevos desarrollos en la mirada de la vida misma. La relación con los medios cambió porque los viejos receptores pasivos y muchas veces sometidos por los medios pasaron a la ofensiva y ahora son los grandes emisores a los cuales los medios tienen que acudir.

Las nuevas tecnologías y el desarrollo político de las sociedades son las que crean a este nuevo emisor. El poder político tendrá que ir cambiando sus esquemas y estrategias, por más que estén en la adaptación de las nuevas teconologías y tengan cuentas y millones de fantasmas llamados seguidores. Usar internet al tope no necesariamente es ocasión de efectividad en sus mensajes. El uso de las nuevas tecnologías no necesariamente cambia las formas establecidas de las sociedades, pueden ser uno de los factores, pero no son el factor.

El periodismo de futuro tiene en los usuarios de las redes una alternativa, pero seguirán siendo los periodistas quienes a través de su formación y su trabajo desarrollen en la cotidianidad los procesos de difusión de información. El periodismo seguirá siendo una profesión que requiere, como cualquier carrera, niveles de especialización, lo que no quita que detrás de cada celular pueda estar un informante. Las nuevas tecnologías colocan a muchos y a muchas en el proceso de poder difundir y hablar de muchas cosas vía portales y otros instrumentos. Quizá muchos, como está sucediendo, logren tener una presencia importante e influyente para convertirse en referente, pero para que esto pase deberán entrar en los terrenos de un nuevo concepto de profesionalización.

Pensar el futuro del periodismo es preguntarse por el presente. Es preguntarse por la relación entre los gobiernos y los medios. Es preguntarse por la concentración de la riqueza que impide que quien quiera entrar en el negocio bajo las actuales reglas o tiene el dinero o después de darse cuenta, absurdamente, que no le alcanza, paga una multa de 450 mdp. Transparentar significa que los gobiernos muestran a la sociedad lo que invierten y con qué criterio. Transparentar es también el camino que deben seguir los propios medios para informar a sus audiencias, la transparencia es a estas alturas una obligación de los propios medios.

La concentración económica y de poder que hemos vivido durante mucho tiempo ya no puede mantenerse en los terrenos de la información. Hoy ya no son solo los medios “viejos” los que concentran la atención. Las cadenas que prevalecen y dominan el mercado y la relación con la política y los políticos van a perder la hegemonía como hoy la vemos. Los nuevos actores podrían ser los medios regionales y quizá los medios públicos, en la medida que realmente lo sean y no acaben en lo que en la gran mayoría de los casos ha sido: medios del gobernador en turno.

Lo que hay que revisar hacía el futuro incierto y el presente confuso es la forma de hacer el periodismo, ¿Podemos seguir sacando información de actas de ministerios públicos como hechos consumados sin que hayan pasado por el dictamen de un juez? ¿Podemos seguir en el derecho de réplica al gusto de los medios? ¿Podemos imaginar el futuro cuando en este presente México es el país con más periodistas asesinados, amenazados y agredidos del mundo?

El periodismo nunca deberá de dejar de ser crítico, analítico, libre y, sobre todo, plural. El periodismo deberá en este presente y en el futuro escuchar todas las voces y deberá de preguntar para conocer e informar, no para responderse a sí mismo. Pero también deberá de tener sentido del humor y juego, como es la vida. El periodismo tiene que ver con nosotros, de lo que que se trata es de informar, respetar, escuchar con nuevas tecnologías o sin ellas, ya sea internet, Facetime, Twitter, Facebook, Periscope, Telegram o lo que sea.

Posted on by Javier Solórzano in Editorial Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.