4 de junio, una historia conocida

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Las elecciones siguen teniendo en la mayoría de los casos la desconfianza como su constante. No hay triunfo que no se cuestione, sobre todo en los que el PRI resulta ganador; ahí se aplica aquello de que el pasado los condena.

Es un círculo perverso y lamentable del cual no hemos podido salir. No hay manera de creer por qué a lo largo de años el tricolor ha accedido al poder tanto por las buenas como por las malas.

Es un vicio de origen. Al paso de mucho tiempo se han ido enquistando diversas maneras de actuar por parte del PRI en los procesos electorales que no han podido ser erradicadas. No se niega que el tricolor haya impulsado cambios en favor de la democracia en el país, pero al interior el partido no ha sido capaz de eliminar las formas y abusos que en muchos casos lo han caracterizado en el desarrollo de jornadas de votaciones.

El priismo vive entre el estereotipo y la terca realidad. No hay vez que no se le señale, con razón y sin ella, porque es un hecho que se ha ganado a pulso mucho de lo que se dice y ve sobre su actuar en los comicios. Las victorias de sus adversarios, para que no haya dudas, deben ser por márgenes altos, una elección pareja difícilmente es perdida por este partido.

Los casos de Coahuila y Estado de México confirman que el tricolor no ha dejado sus malos hábitos. Un proceso electoral no empieza y termina solo con el voto de los ciudadanos. Los domingos de elecciones son cada vez más vigilados. Los partidos saben la importancia de tener representantes en el mayor número de casillas como mecanismo para defender los sufragios.

El PRI desde siempre ha tenido en los representantes de casillas una suerte de control en el día de la elección. Los partidos políticos lo han advertido y por ello desde hace tiempo buscan a como dé lugar colocar representantes en el mayor número de casillas. No se ha erradicado el fraude pero cada vez es más difícil que se cometa el mismo día de las elecciones.

¿Por qué razón no se reconocen victorias y derrotas? ¿Por qué vemos procesos electorales con dosis de envidia en donde el que ganó, ganó y el que perdió, perdió?

La respuesta es multifactorial. Destacamos que las justificadas desconfianzas a las que nos hemos referido, tanto de unos como de otros, y el que no se hayan arraigado entre los partidos un compromiso y definitivo espíritu democrático, han provocado que con pruebas o sin ellas se termine cuestionando casi por principio un proceso electoral.

Debido a esto, los gastos de nuestra costosa democracia se incrementan por la contratación de abogados y especialistas, quienes se dedican a rastrear todas las irregularidades posibles para demostrar que la votación no es válida.

En Coahuila, pero sobre todo en el Estado de México, se presentaron una gran cantidad de irregularidades que rebasan lo que podríamos definir “algo así como una elección de Estado”, a decir del consejero de la Junta Electoral del INE en Estado de México, Bernardo Barranco.

Es cierto, como plantea el consejero del INE, Ciro Murayama, que no basta con denunciar sino que se tienen que probar las anomalías, no se puede hablar de ellas sin fundamento.

El problema es que muchas veces las irregularidades no se pueden demostrar porque no son tangibles y porque las elecciones a menudo parten de procesos inequitativos. Manda el dinero y quienes detentan el poder.

Estamos construyendo con muy malas bases el futuro llamado 2018. El nombre del juego es la equidad y la transparencia de nuestra democracia. Mientras no se den pasos en esta dirección vamos a seguir teniendo las dudas, la desconfianza y a los conflictos poselectorales como forma de vida.

RESQUICIOS

• Hoy se cumple casi un mes del brutal asesinato del periodista Javier Valdez en Culiacán. Un mes y no se sabe nada de nada. Lo mataron por su actividad profesional, por lo que investigaba y escribía y porque quienes lo hicieron sabían que nos les iban a hacer nada.

Posted on by Carlos Candiani in Quebradero Deje su comentario

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  • Periodista desde hace 30 años y contando…

    Soy egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; con estudios de licenciatura en la Universidad Iberoamericana. Fui docente de la carrera de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana hasta la década de los 80.
     
    Conduzco de lunes a viernes de 6:00 a 9:00 el noticiario de la mañana en Once TV y de 1:00 a 3:00 de la tarde el de ArrobaFM, que se transmite en vivo en 26 ciudades del país. Los miércoles a las 21:00 horas estoy al frente de Mesa de diálogo en el Canal del Congreso, un espacio de conversaciones con los legisladores sobre los temas que se discuten en el Poder Legislativo. Conduje la inauguración de la edición 22 de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia.
     
    Ofrezco conferencias y seminarios en universidades y centros de exposiciones. He trabajado principalmente en medios electrónicos, aunque he mantenido espacios de opinión en medios escritos desde hace mucho tiempo.

  • Escribo la columna ‘Apunte’ en el periódico deportivo Récord todos los días y tengo un espacio los sábados: ‘Convicciones’, en el que trato temas de mi segunda pasión en la vida: los deportes.
     
    En televisión, fui conductor titular de los espacios de noticias matutinas en lo que fue Imevisión y del programa de revista Solórzano 3.0 en Once TV México.
     
     

  • Obtuve en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo y he entrevistado a personalidades que van desde Mick Jagger hasta el subcomandante Marcos, pasando por políticos de todos niveles y de todos los partidos políticos.
     
    Desde julio de 2009, está en la red javiersolorzano.com, una apuesta que abre las opciones informativas en un medio nuevo con editoriales diarias vía podcast.