La relación de los partidos políticos con el IFE tiene una alta dosis de esquizofrenia. Ellos son los que crearon al Instituto, pero ahora lo que hace el IFE les parece insuficiente y además es motivo de crítica. Recordemos la falta de acuerdos para nombrar dos consejeros. Los partidos políticos fueron los que no se pusieron de acuerdo en el Legislativo, el IFE trabajó con 7 de 9 consejeros y nadie dijo nada. Recordemos, para el anecdotario, las innumerables propuestas de candidatos y las innumerables negativas.
La elección ha mostrado que a algunos partidos no les gusta el niño que gestaron. Habrá que recordarles que ellos son los que se pusieron de acuerdo para las reglas del juego, que ellos dieron el visto bueno para la elección de consejeros, y que ellos supervisan todo lo que se hace en el IFE.
Todo esto no exime al Instituto de errores. Los consejeros tienen obviamente autonomía para desarrollar su trabajo, son los encargados de todo lo que tiene que ver con los procesos electorales, y ante algunos casos, ha dejado que desear su participación.
Las críticas de estos días no quedan claras. No se sabe si se deben a que en algunas áreas el IFE y los partidos fueron rebasados, o a que las cosas no se dieron como habían planeado; como sea hay una dosis evidente de esquizofrenia.








